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Pablo Bande

Pablo B.

  • Psicólogo

Experiencia: 

6 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

8

Solicitó: 

Administración

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¿En qué puedo ayudar?

Tengo mucha experiencia en problemas de ánimo y ansiedad. Pude corroborar que los adolescentes y jóvenes se sienten cómodos en mis terapias.

Es mejor contactarme cuando el paciente esté en un período de crisis ante la cual sus herramientas tradicionales, ya no funcionan

Enfoques y métodos en los que trabajo:

Trabajo desde la técnica y ética psicoanalítica. Mi referente teórico es Lacan. Entiendo el "análisis" como aquello que permite develar la estructura lógica de un discurso. Ese mismo develamiento tiene efectos de sacudimiento... da la pauta de que aquello que rige la vida de un paciente, o al menos su padecer, obedece a un orden. Eso y ninguna otra cosa es su inconsciente; a saber, la historia de su historia.

Si tal develamiento existe, entonces también habrá opciones. Esa es la condición para generar cierta dimensión de alivio y libertad.

Mi acercamiento al Psicoanálisis no fue inmediato y siempre fue crítico. Siempre lo será. La investigación y la adecuación a los parámeros de la ciencia me parecen fundamentales para enriquecer cualquier disciplina, y también la mía.

Me he recibido en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Actualmente leo e investigo con APOLa, institución liderada por Alfredo Eidelsztein. Mi título está validad en Uruguay y mi número de la Caja de Profesionales es: 215901

Colegio de Escribanos de la Provincia de Santa Fe
20/07/2022
Psicólogo
Universidad Nacional de Rosario
08/05/19
Licenciado
Universidad Nacional de Rosario de Argentina
1 de marzo de 2018
Licenciado
Universidad Nacional de Rosario
2017-2018
Diploma
Colegio de Escribanos de la Provincia de Santa Fe
20/07/2022
Psicólogo
Universidad Nacional de Rosario
2017-2018
Licenciado
Universidad Nacional de Rosario de Argentina
2018
Licenciado
Ministerio de Salud Pública de la República Oriental del Uruguay
31-05-2024

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Artículos del psicólogo
3
El "tonto" Psicoanalista
Pablo B.
15.06.2024
El "tonto" Psicoanalista

<p>Hay una diferencia fundamental entre el psicoanalista docente y el psicoanalista agente de salud. El que enseña puede ponerse en el lugar de saber. Puede al menos emularlo. El que psicoanaliza, no puede ponerse en ese lugar, y no por modestia sino por una necesidad intrínseca de la técnica.&nbsp;</p><p>Si el psicoanalista es de aquellos que vislumbra el caso ante las primerísimas palabras del paciente, si es de aquellos que ya lo sospecha en cada signo, cada rasgo preciso como algo que significara algo puntual… el paciente sin dudas estará en problemas. Eso que vos sos, no estaba en vos sino en mí, antes de conocerte, antes de saber cuál es la complejísima trama que habita en vos. Yo ya sabía que este movimiento, este mirar para un lado, este tocarte la nariz, era compatible con aquella verdad sobre vos, asique podemos ir derecho al grano.&nbsp;</p><p>En primer lugar, un psicoanalista trabaja, genera una ESTRUCTURA de lectura del paciente, y esto lleva tiempo. No quiero decir con esto que lleva sí o sí 5 años, o uno siquiera, pero me parecería muy curioso que un análisis no dure al menos unos meses.&nbsp;</p><p>Un psicoanalista no sabe, interpreta. Propone relaciones hipotéticas acerca de lo que escucha en el paciente. Y es necesario que el paciente se reconozca en esa interpretación. Si el psicoanalista se impone, no es otra cosa que un dictador.&nbsp;</p><p>El psicoanalista dictador, ojo, es más común de lo que parece.&nbsp;</p><p>Lo que sigue puede ir con el video en Gris, como si fuera del “backstage”:&nbsp;</p><p><i>Antes de seguir, debo decir que si uno tiene espíritu científico, no tiene la opción de entrar en fundamentalismos. Con esto quiero decir que si bien Freud es un iniciador, un referente, un guía en buena parte de la formación de cualquier psicoanalista… el estar atento a sus errores es nuestro deber. Esa sensación culposa de contradecir al padre es bastante común en el ámbito profesional. Con esto quiero decir que no va a ser de mi interés en absoluto dirigir mis palabras con el único objetivo de encontrar contradicciones en el creador del psicoanálisis, pero toda vez que debamos hacerlo por mero amor o al menos respeto a la lógica y a la verdad… lo haremos.</i></p><p>Freud hacía su interpretación, y si el paciente no acordaba con ella, concluía que el paciente se estaba resistiendo.&nbsp;</p><p>Karl Popper, un epistemólogo que sí hizo sus esfuerzos por combatir el psicoanálisis, decía que (y nos tomamos aquí la libertad de parafrasear), si en la operatoria del psicoanalista no está presupuesta la posibilidad de equivocarse, entonces es un dictador… entonces, no es ciencia. Debemos de decir que, aunque nos pese, la objeción parece razonable.&nbsp;</p><p>Si aquellas interpretaciones a las cuales uno ha llegado se vuelven necesarias y toda negativa del paciente a adoptarlas es señalada como una resistencia, estaremos hablando de un psicoanalista que, en su posición de poder, borra al paciente.&nbsp;</p><p>Solo el paciente tiene el don de reconocerse en lo que escucha. O en todo caso, para complejizar la respuesta, diremos que solo tiene ese don su síntoma.&nbsp;</p><p>No es del todo preciso decir que la verdad o falsedad de nuestra interpretación se mide por un fenómeno de reconocimiento del paciente. Pero sabemos que no podemos imponerla y sabemos que en todo caso, la prueba definitiva está en que el síntoma remita o no remita.&nbsp;</p><p>Otro modo de ver la <i><strong>ignorancia adecuada</strong></i> del analista, es que más allá de reconocer su falta de saber acerca de lo que le pasa al paciente, tampoco puede saber nada acerca de elementos que excedan el ámbito del paciente. Nada puede darse por supuesto.&nbsp;</p><p>Ej. Hice tal cosa con mi dinero porque vio usted cómo está el país. Decir que sí, que ya sé cómo está el país, le quita lo subjetivo al acto del paciente. Nos hace perder la lógica que a él lo representa.&nbsp;</p><p>El psicoanalista, en sus preguntas, debe hacerse todo el tiempo el tonto. Por más evidente que parezca la situación económica de un país, cada paciente tiene un color para ese mismo supuesto estado general de cosas.</p><p>El psicoanalista ortodoxo piensa que callar es suficiente para no “contaminar” las palabras del paciente con palabras propias. Cosa con la que, lo diremos muchas veces, no estamos de acuerdo. Ese silencio debe romperse al menos por dos razones:</p><p>a) Primero, porque a veces esa intención de asepsia solo puede lograrse hablando, negando: “No, yo no vi cómo está el país”, o en todo caso “No, no entiendo como su percepción del país lo llevaría a usted a hacer lo que hizo”. “No entiendo, en definitiva, cómo hay una relación de implicancia entre cómo está el país y lo que a usted le está pasando”.&nbsp;</p><p>De hecho, si esa relación de implicancia existe… no hay razón para que un paciente vaya a un psicoanalista. Si a uno le dicen, por ejemplo: “Tengo mal ánimo porque hace calor”, entonces se espera a que refresque, o se compra un aire, o se muda de ciudad. No necesita pagarle a un profesional para eso.&nbsp;</p><p>Si en cambio, lo que usted dice es que todos están alegres, incluso con calor, pero usted no… entonces sí puede ir a un psicoanalista.&nbsp;</p><p>b) El silencio del analista debe romperse también porque el paciente no tiene la responsabilidad exclusiva de distinguir qué es y qué no es importante de lo que dice. Si el profesional no habla, si no pregunta… ¿Cómo pudría construir un caso?</p><p>Supongamos que el hilo del discurso del paciente sugiere que puede haber una relación entre la rivalidad solapada que tiene con su hermano, y los celos que siempre ha sentido con todas sus parejas. Si de repente el paciente sale con lo fanático que es de las bolitas, no va a estar sumando nada a la construcción del caso. Uno debe preguntar sobre aquello que nos permitiría establecer estas relaciones causales. Y si damos por sentado, CON el paciente, que hay una relación entre la competencia con su hermano y los celos que siente cada vez que se pone en pareja, luego tocará abrir el tema de cómo y por qué se construyó esa rivalidad. ¿La armaron ellos?, ¿Uno de ellos?, ¿La madre?, ¿El padre?, ¿Alguien de afuera de la familia? ¿Un personaje de la familia que se encuentra en generaciones anteriores?&nbsp;</p><p>¿De dónde viene el discurso a partir del cual la rivalidad entre hermanos, establecida en su estilo particular, se establece? ¿Es una rivalidad mutua o solo es mi paciente peleando contra nadie? ¿Hay respuesta del otro lado?... bueno. Si uno no habla y de hecho pregunta todo eso… ¿Cómo avanza?</p><p>¿Puede un psicoanalista saber todas estas respuestas por el modo en que el paciente vino vestido o el modo en que ubica sus pies en el suelo? ¿Lo puede saber a través de sus lapsus, sus sueños? No… no en la medida en que no hagan cadena con esta red lógica a partir de la cual vendrá la interpretación.&nbsp;</p><p>El psicoanalista no sabe… pregunta.&nbsp;</p>

"Otros peces en el Mar". Duelo y Melancolía
Pablo B.
15.06.2024
"Otros peces en el Mar". Duelo y Melancolía

<p>¿Qué implica esta expresión?</p><p>En primer lugar, presupone una hipótesis sobre la estructura del vínculo amoroso. De acuerdo a esta frase, el objeto amado caería en la misma lógica con que hoy evaluamos casi todas las cosas… la lógica capitalista. Si un objeto desaparece, se rompe, fue robado o simplemente ya no sirve, se cambia por otro. ¿Cuál es el problema?</p><p>El problema es que la libido, esa energía que uno deposita en cada uno de sus objetos amados, es más o menos pegajosa. Hay apego, hay conjunción a un punto tal, que no queda bien claro que se trate de dos individuos separados. Hay una intersección que implica que hay algo de uno en el otro… o que el otro no puede irse sin llevarse un pedazo de uno.&nbsp;</p><p>Visualmente, objetivamente, ella o él están allá y yo estoy acá, no hay tensión, no hay conflicto. La separación es un acontecimiento material. En cuanto a la economía libidinal… no es tan fácil. El tiempo que demanda el duelo amoroso testimonia esta dificultad, y nos deja de cara a un clásico asunto del cual se encargó Freud:&nbsp;</p><p>O hay Duelo o hay Melancolía:&nbsp;</p><p>El duelo es el proceso lento, y no constantemente progresivo, por el cual uno va logrando que esa energía depositada en el otro, vuelva paulatinamente a uno. Es una explicación simplista, pero esquemática. Nunca falla.&nbsp;</p><p>La melancolía nos habla, en cambio, de un estancamiento. Esa energía no vuelve. Lo que dice Freud es que LA SOMBRA del objeto ha caído sobre el yo. ¿Qué significa esto?</p><p>En primer lugar, vale analogar la sombra a lo sombrío. Pocos lugares más obscuros que la melancolía.&nbsp;</p><p>La expresión implica también una tendencia al autorreproche. De hecho, el paciente se encuentra ejerciendo distintas formas de violencia consigo mismo por esta situación, sea desde el pensamiento, la palabra o a veces el acto.&nbsp;</p><p>No hace falta que esto que decimos se piense únicamente respecto de la pérdida de amor romántico. Puede reconocerse en la pérdida de familiares queridos o incluso en la pérdida de oportunidades, de trabajos, etc.&nbsp;</p><p>El discurso del paciente deja entrever el carácter irremplazable de aquello perdido; y cómo uno queda ante eso. Uno ya no es nada, uno pierde el sentido. Hay rigidez, obstinación, imposibilidad de negociar. Cuando una persona está así, el trabajo del psicoanalista es arduo.</p><p>Dicho esto, hay algo muy importante que nos va a dar las mejores chances de que el paciente corte el modo en que se vincula con esta angustia. Me refiero al hecho de que todos tenemos un <strong>modo</strong> de quedar tomados por ese objeto perdido. Se trate de Duelo o Melancolía, siempre hay una historia que media estos procesos.&nbsp;</p><p>Lo más intuitivo es pensar que las personas que demoran mucho en olvidar o superar es porque querían más que nadie, es el tamaño o la intensidad de su amor lo que deben sanar. Puedo asegurar que nunca es así.&nbsp;</p><p>Las personas que más y mejor se amaron, se separan a través de duelos sumamente saludables y más o menos veloces también. La traba no atañe específicamente a la intensidad del amor.</p><p>El color, el tinte; el argumento que traba nuestro duelo siempre es muy particular e irrepetible de paciente a paciente:&nbsp;</p><p>Algunos se estancaron, no por la pureza de amor sino porque sienten culpa, porque entienden que son exclusivos responsables de lo acontecido. No es que no pueden olvidar al otro, es que no pueden perdonarse.&nbsp;</p><p>Otros demoran porque sus parejas compensaban falencias específicas del doliente: Una carencia material, una debilidad de personalidad, una carencia social. “No perdí solo un amor de objeto sino una potencia, un estatus que venía con ese objeto”.&nbsp;</p><p>Hay casos en los que es central la validación familiar que el o la candidata traían para el damnificado. Este duelo se moverá entonces; no tanto por hablar del objeto perdido sino hablando de la familia y los problemas de validación del paciente.&nbsp;</p><p>Mi sugerencia es que no sufran solos… ni siquiera les digo que vayan a ver a un profesional. Sufrir con alguien siempre es sufrir un poco menos.&nbsp;</p><p><i>“Disclaimer”: El psicoanálisis es una disciplina, como todas, falible. Las mejores posibilidades nos las dará el estudio, saber muy bien lo que estamos haciendo cuando un paciente entra a nuestro consultorio. A la vez, la derivación y la interdisciplina son nuestros aliados. Para que todo esto pueda implementarse debemos mantener nuestra humildad.&nbsp;</i></p>

Comenzar una Terapia Psicoanalítica
Pablo B.
15.06.2024
Comenzar una Terapia Psicoanalítica

<p><strong>¿Qué es el Psicoanálisis?</strong></p><p>Es una técnica a través de la cual un profesional te escucha, interpreta e interviene de modo tal que el síntoma abordado, cede, desiste o pierde su función.&nbsp;</p><p>¿El psicoanalista se va a quedar callado toda la sesión?</p><p>Desde mi posición epistemológica y mi práctica, como la de muchos colegas, quedarse callado no tiene sentido. Si uno está intentando trazar la lógica de un discurso, que es el sostén mismo del síntoma, lo mínimo que uno tiene que hacer es preguntar.&nbsp;</p><p>El armado del caso, implica reconocer puntos nodales y tratar de responder a ciertas curiosidades que irremediablemente se van presentando. La segunda razón que justifica la palabra del psicólogo es que tiene que interpretar. Si no devolvemos una interpretación, entonces no estamos haciendo nada.&nbsp;</p><p><strong>¿Qué es el Inconsciente?</strong></p><p>La primera tentación es la de hablar de un inconsciente oculto, reprimido, y desde luego que hay partes del inconsciente que cumplen con esta condición. Sin embargo, la mayoría del tiempo lidiamos con un inconsciente que es un texto, una constitución escrita, un orden, una plataforma llena de determinaciones que nos anteceden y exceden… que no forman parte de nuestra consciencia pero que tampoco están estrictamente reprimidas.&nbsp;</p><p><strong>¿Dónde está el inconsciente?&nbsp;</strong></p><p>Para comenzar podemos decir que es algo no-físico, y que por ende no podemos captar imágenes de aquél, pero sí diremos que tiene efectos en el cuerpo. Si eres un niño de 10 años y tu padre te dice por la noche que tengas cuidado, que hay un extraño fuera de la casa y que quiere entrar… los efectos de ese simple comentario inmaterial serán profundamente materiales. ¿Cómo se van a materializar las consecuencias de ese comentario? Pues en no poder dormir, en el disparo de adrenalina y cortisol en el cuerpo del niño, en la activación del sistema nervioso, la ansiedad, la angustia… todo por algo que alguien dijo. Y decir no es poco; de hecho, podemos indicar que el inconsciente es el conjunto de discursos que hablan en nosotros… o bien podemos decir que somos hablados por ellos.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><strong>¿Está el inconsciente dentro nuestro?&nbsp;</strong></p><p>Desde Lacan, pensar en un inconsciente interior es imposible. Si marcamos que es un conjunto de discursos, ya no podemos ubicarlo dentro de un individuo. Por ejemplo: Lo que se dice en Uruguay de tal o cual modelo político… ¿está dentro o fuera de las personas que lo dicen? Lo que se dice en la familia acerca de la tía Matilde, está dentro o fuera de cada uno de sus miembros. El lenguaje mismo, ¿está dentro o fuera? Lacan no habla de interior y exterior sino de inmicción de otredad. Digamos que un sujeto es algo así como la intersección entre un conjunto de atributos individuales y un capital simbólico que viene de afuera.&nbsp;</p><p><strong>¿Qué significa que “somos hablados”?</strong></p><p>Significa que el contenido de nuestras propias palabras parece muy bien seleccionado por nuestra voluntad, pero en realidad nuestro discurso se ancla sobre funciones preestablecidas. No sabemos de antemano cuáles son estas funciones matemáticas, lingüísticas, que están ahí y de las cuales somos simples ejecutores. Ni siquiera concebimos la posibilidad de que algo hable en y por nosotros.&nbsp;</p><p>Que somos hablados por “eso”, significa que cuando decís que “esto o aquello no es para vos”… esas determinaciones ya lo habían decidido incluso antes de tus palabras. Significa que cuando lloras y no sabes por qué, la fórmula de ese malestar está escrita ahí como un texto no sabido. Significa que cuando te vez pequeño frente al mundo, o frente a un amor, quizá tus potencialidades están pisadas por esa plataforma.</p><p>El inconsciente es el lugar donde se escribe la normativa a partir de la cual te sientes culpable aunque todo el mundo diga que no tienes por qué. El inconsciente es el conjunto de tus posibilidades en esta vida. Decir: “Yo no sirvo” es decir que de acuerdo a lo que opera en tu inconsciente, se generó un resultado que concluye que no sirves.</p><p>En ese contexto, la intervención más estúpida es decirte que sí; “¡Pues mira todo lo que has hecho!”. La más inteligente es cuestionar las condiciones que generaron, como efecto, esa conclusión.&nbsp;</p><p><strong>Y si el inconsciente es un texto: ¿Quién lo escribió?</strong></p><p>Pues todos. De manera simplificada diríamos que lo hicieron tus padres, su presencia o ausencia. Pero también lo escribieron personas que nunca conociste, incluso personas que ya estaban muertas mucho antes de tu nacimiento. La historia de inmigración o emigración que marcó el destino de tu familia, la guerra, el cúmulo de sus éxitos y fracasos. Los filósofos y epistemólogos que quebraron los modos de ver el mundo, que definieron una ética y estética. Por ende (y esto puede ser especialmente enaltecedor), parte de tu inconsciente lo escribió el mismísimo Aristóteles.</p><p>Sé que el psicoanálisis tiene fama de focalizarse demasiado en el pasado, pero desde luego, de todas esas inscripciones solo algunas pocas se revisan. Algo genera conflicto, algo genera inhibición, síntoma o angustia. Quizá baste con revisar una sola línea, interpretarla y generar de ese modo la oportunidad de que se abra un nuevo curso de significación para lograr nuestro cometido.</p><p>En esa apertura debe quedar denunciada la contingencia, tanto del significado previo como del nuevo. En esa apertura yace la complejidad de la vida humana.&nbsp;</p><p>No hago de este texto una promesa, la técnica psicoanalítica tiene limitaciones por todos lados.&nbsp;</p><p>Sin embargo, creo que es una de las pocas técnicas que va al encuentro de una verdad personal. Una que, aunque se ignore…&nbsp; opera.&nbsp;</p>

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