Buscar a un psicólogo
Fabio Latorre

Fabio L.

  • Psicólogo

Experiencia: 

6 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

1

Solicitó: 

Administración

  • Consultas
  • Sobre el psicólogo
  • Educación
  • Reseñas/Recomendaciones 9/0
  • Calendario
  • Artículos 4
Competencias adicionales:
No trabajo con:
Menores de 12 años
¿En qué puedo ayudar?

Problemas existenciales. Sentido de la vida. Manejo de la culpa. Toma de decisiones. Procesamiento de perdidas. Duelos.

Enfoques y métodos en los que trabajo:

Dedicado y comprometido en la construcción de una comunidad mas sana y justa, fundo mi práctica profesional en una serie de principios éticos elementales: Verdad; Respeto; Igualdad; Empatía.

Frente a una sociedad cada vez mas individualista y disgregada sostengo un enfoque que apunta al fortalecimiento del lazo social haciendo uso de herramientas históricamente heredadas de nuestra cultura e identidad.

Soy oriundo de un pueblo pequeño de la provincia de Buenos Aires por lo que la sencillez, la serenidad de espíritu y los valores nacionales me fueron inculcados desde muy joven. Las pampas forjaron mi personalidad y mis principios, y sobre esta sólida base he construido mí formación como psicólogo y psicoanalista; siempre desde una perspectiva integral y con una fuerte impronta social.

Poseo una formación sólida como psicoanalista en la Universidad Nacional de Rosario y he participado en instancias de aprendizaje en diversos ámbitos clínicos, institucionales y de trabajo barrial.

La práctica clínica descansa sobre un pilar fundamental que es el fenómeno de separación como estructurante de la vida psíquica.

En este sentido, para que dos personas se comuniquen es necesario hacer uso de la estructura del lenguaje, que engloba a ambos hablantes. En esta estructura del lenguaje existe un punto de ruptura (separación), que funda el vínculo y hace posible la conexión entre las personas. Ahora bien, ese punto suele ser rechazado debido a la no aceptación de ese fenómeno.

En psicoanálisis, se trabaja entrando en contacto con dicho punto para hacer posible la apertura hacia nuevos vínculos, nuevas ideas, nuevos objetivos, y para salir de círculos de pensamientos en los cuales uno se ve "atrapado". Para esto es necesario "soltar" viejas estructuras y elaborar nuevas.

En mi caso, la terapia me convirtió en una persona mas sociable, reflexiva y centrada. Mis objetivos en la vida fueron decantando hacia objetivos realizables y mis pensamientos dejaron de volar de forma desordenada, para articularse y ordenarse en función de mi verdadera esencia e identidad. Para este tipo de terapia no es necesario pensar más, sino menos, pero con más precisión y yendo directamente a los puntos de ruptura que nos cuesta aceptar de nosotros mismos pero que hacen a nuestra identidad. La terapia tranquiliza el alma.

Psicólogo graduado en Universidad Nacional de Rosario; adscripto en la cátedra Clinica 1 de dicha casa de estudios. He trabajado en acompañamiento terapeutico y me he formado principalmente en psicoanálisis.

Acompañamiento terapéutico en instituciones. Trabajo con psicosis. Trabajo barrial. Trabajos de investigación interna en cátedras de la universidad.

Colegio de Psicólogos de la Provincia de Santa Fe - Segunda Circunscripción
Certificación de matrícula profesional en el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Santa Fe - Segunda Circunscripción
08/07/2024 - 18/07/2024
Reseñas y recomendaciones
9/0
avatar

Elizabeth

Recomienda

Usuario de la plataforma
19.03.2026

Llevamos casi un año trabajando con Fabio y ha sido de las mejores inversiones personales. Agradezco tener un profesional como él acompañando esta etapa de mi vida. Lo recomiendo con toda confianza!

avatar

Cecilia

Recomienda

Usuario de la plataforma
03.02.2026

Llevamos más de un mes y medio de trabajo y puedo decir que me siento cómoda y segura en este espacio, donde puedo expresarme y compartir con libertad. Fabio escucha atentamente y sabe percibir en mis palabras y conductas patrones automáticos que muchas veces pasan desapercibidos para mí, ayudándome a tomar una nueva perspectiva. Siento que está siendo un muy buen guía en este proceso, y espero seguir profundizando en mí para conocerme cada vez mejor.

avatar

Víctor

Recomienda

Usuario de la plataforma
21.05.2025

Acudí porque sentía que mi nivel de autoexigencia y perfeccionismo me estaban pasando factura. Me costaba desconectar, era muy duro conmigo mismo y caía en bucles mentales difíciles de romper. Quería entender por qué me pasaba eso y aprender a gestionarlo mejor. Durante el proceso, empecé a identificar mejor mis patrones de pensamiento, a ser más consciente de cómo me hablaba internamente y a poner límites a esa voz crítica que siempre me exigía más. Gané claridad, empecé a soltar ciertas rigideces y aprendí a tratarme con más compasión, entendiendo cosas de mí mismo que no conocía. Su forma de trabajar: clara, directa cuando era necesario, pero sin perder la empatía. Sentí que realmente entendía por lo que estaba pasando y sabía cómo guiarme. En el poco tiempo que llevamos trabajando, ya hemos ido encontrando patrones y llegado a ideas muy interesantes.

Aquí todavía no hay recomendaciones de colegas.

¡Pero! Este especialista, al igual que todos los demás en terappio.com, ha sido cuidadosamente verificado por nuestro equipo y aceptado en la comunidad 😌

Artículos del psicólogo
4
Lo inconsciente
Fabio L.
02.05.2025
Lo inconsciente

<p>&nbsp; &nbsp;Este breve artículo de divulgación estará dedicado a derribar un gran mito sobre el psicoanálisis: el <i>inconsciente</i> en las profundidades del alma.</p><p>&nbsp; &nbsp;Así como versa el título del presente escrito, cuando hablamos de <i>inconsciente</i> nos referimos a una función y no a una cosa. Por esto mismo, el uso del artículo “el” (<i>inconsciente</i>) es un error conceptual muy grave. La nominación correcta de la noción en cuestión sería utilizando el pronombre “lo” (<i>inconsciente</i>).</p><p>&nbsp; &nbsp;Lo inconsciente no es una cosa que podamos ubicar ni en <i>lo real</i> (en términos de neurociencias o neuroanatomía), ni en lo <i>psíquico</i> (en términos de ubicación espaciotemporal, como en la infancia o en la historia del sujeto). Lo inconsciente, hay que decirlo, está en todas partes y no está en ningún lado, es decir, funciona justamente allí donde la estructura del lenguaje falla.</p><p>&nbsp; &nbsp;Como verán, se va poniendo engorroso el terreno porque engorroso es el tema del que intento decir algo. Para aclarar un poco todo este asunto deberán seguir la lectura, y a ello los invito.</p><p>&nbsp; &nbsp;Algunas de las grandes manifestaciones de este fenómeno <i>inconsciente</i> son: <i>lapsus</i>; <i>chiste</i>; <i>síntoma</i>; <i>sueño</i>; <i>agudeza</i>; <i>angustia</i>.</p><p>&nbsp; &nbsp;Lo <i>inconsciente</i> funciona, al contrario de lo que muchos piensan, en la superficie, y no en las profundidades. Esto quiere decir que está operando constantemente en cada una de las escenas donde transcurre la cotidianeidad de cada uno. La función <i>inconsciente</i> es aquella que se despliega cuando alguien habla y que hace un corte en la cadena significante, es decir, que hace un chiste, que comete un error, que insinúa algo sin decirlo o que repite algo en su conducta sin que la “conciencia” se dé por enterada. Si atienden a esto que digo, verán que cuando hablo de esta función me refiero a ella en 3ra persona (hace; comete; insinúa; repite), y esto es pura y exclusivamente porque al ser inconsciente, no es el <i>Yo</i> quien habla, sino que más bien: “<i>Eso</i>” habla.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Como verán, cuando uno está frente a una manifestación <i>inconsciente</i>, lo primero que se percibe es la sensación de exterioridad y de no pertenencia, como si uno no lo hubiese dicho. “Se me escapó” o “no me di cuenta”, dicen algunos luego de cometer un <i>lapsus</i> o de decir algo fuera de lugar, de lo que luego se arrepienten o sienten culpa por ello.</p><p>&nbsp; &nbsp;Quienes tengan el don de la gracia y sean astutos para el <i>chiste</i> en las reuniones, entenderán lo que digo. El verdadero <i>chiste</i>, aquel que hace reír y causa el <i>deseo</i> de seguir escuchando, es aquel que irrumpe y se dice espontáneamente dándole otro significado a la escena. <i>Funciona</i> calmando las aguas y sacándole seriedad a la conversación. Es lo que nos da noticia de que no todo es tan grave y de que la vida, al fin al cabo, no es más que una ficción construida a través del lenguaje y que debe ser vivida como tal. También, cabe decir, que el <i>chiste</i> no le pertenece a quien lo dice, sino que más bien pertenece a todos los que participan de la reunión y a ninguno a la vez, trascendiendo al ego; por eso causa el <i>deseo inconsciente </i>y erotiza la escena. Sin esta función inconsciente operando, sin chistes en una reunión, por ejemplo, no habría verdadero encuentro entre las personas y solo serian egos hablando de lo que “saben”.</p><p>&nbsp; &nbsp;Ahora bien, es importante recuperar esos <i>fenómenos inconscientes&nbsp;</i>porque son justamente los que nos dan noticia de que hay algo que falla en la estructura de pensamientos en la que uno se ve encerrado y ensimismado. Es justamente el <i>agujero</i> por donde se intenta agarrar al <i>sujeto</i> por las orejas. Solo desplegando discursivamente aquello que “aparece” en ese punto de fisura hay posibilidad de sacar algo nuevo de uno mismo y de decir algo distinto sobre lo que nos sucede. Para ello es necesario soportar la incomodidad de hablar desde allí.</p><p>&nbsp; &nbsp;Por lo tanto, a lo inconsciente no hace falta ir a buscarlo hacia atrás, a lo más recóndito de la historia del sujeto o a la infancia. No señores, este es otro gran mito atribuido al psicoanálisis. Por el contrario, es la neurosis (que intentamos resolver) la que al rechazar ese fenómeno de fisura que se presenta en la cotidianeidad del día a día, nos lleva a elucubrar <i>interminables</i> historias sobre nuestras vidas, nuestra infancia o nuestros padres, y no se permite hacer un <i>chiste</i>, o decir algo fuera de serie que corte con ese <i>goce</i> del pensamiento; con la “rosca”, para decirlo en términos coloquiales.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;En la neurosis sucede que se rechaza esa falla que es inherente al lenguaje; el sujeto no se deja llevar por el deseo y constantemente se defiende de aquello que pueda aparecer en ese espacio indeterminado. Esto lo lleva a no cortar nunca con la cadena de los <i>significantes</i> en la cual se encuentra atrapado y a tomarse las cosas que le suceden “demasiado en serio”, sobrepensando demasiado sobre dichos puntos.</p><p>&nbsp; &nbsp;En análisis, lo que se intenta es entrar en contacto de manera paulatina y gradual con ese punto que a veces puede resultar angustiante, pero que tiene la capacidad de hacernos salir de nosotros mismos y de decir algo nuevo. En ese punto es donde debe reconocerse el <i>sujeto</i>, justamente allí en ese eslabón de la cadena que se cuenta por faltar. Por ello, el análisis nos convierte en personas más naturales y sencillas, menos introvertidas y con más capacidad de acción y despliegue sobre el entorno, simplemente porque nos pone en contacto con aquella fisura que no es nuestra, sino de la estructura del lenguaje de la cual somos partícipes, que está fuera de nosotros y que nos trasciende. Por tanto, lo <i>inconsciente</i> no sólo no está en las profundidades, sino que está fuera de nosotros: es <i>transindividual.&nbsp;</i></p><p>&nbsp;</p><p>Fabio Latorre. Psicólogo psicoanalista.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>(El botón "me gusta" no está habilitado)</p>

Es posible salir de la angustia
Fabio L.
02.05.2025
Es posible salir de la angustia

<p>¿Qué es lo que nos pasa cuando nos sentimos mal y no sabemos por qué? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es el secreto de los vínculos? ¿Por qué siento ganas de llorar todo el tiempo? Estas preguntas son algunas de tantas que podrían servir para decir algo, aunque sea muy poco, sobre la <i>angustia</i>.</p><p>&nbsp; &nbsp;La <i>angustia</i> es un afecto muy particular y nodal en análisis porque es alrededor del cual gira toda la erótica del <i>sujeto</i>. El deseo se organiza en función de este punto angustiante que nos anoticia de que algo nos falta y, consecuentemente, que hay que salir a buscarlo. Cuando uno se siente angustiado significa que es un buen momento para reconstruir la vida, construir nuevos vínculos, lograr nuevos consensos con uno mismo y soportar las mutaciones que eso conlleva; la angustia se trata de una sensación aplastante y terrible, pero de la que pueden salir cosas buenas si se la canaliza hacia donde ella misma apunta.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Este artículo se basa en el seminario X de Jaques Lacan, titulado “La angustia”. En las siguientes líneas me dedicaré a recorrer con la mayor claridad posible y de manera didáctica, dado que se trata de un escrito de divulgación, este fenómeno nodal que es utilizado como punto de capitoné y como brújula en la terapia analítica. Ahora bien, que sea nodal no significa que vayamos a análisis a angustiarnos, sino al contrario, vamos a resolver la angustia canalizando ese afecto hacia el objeto de la <i>pulsión</i>.</p><p>&nbsp; &nbsp;Para empezar, es importante decir que la <i>angustia</i>, a diferencia de otros afectos como el miedo o la tristeza, no tiene objeto; esto es decir que no se sabe por qué se esta angustiado. Cuando uno siente miedo sabe cual es el objeto que causa dicho miedo, o cuando uno está triste se puede identificar la razón de la tristeza; pero en la angustia no sucede lo mismo, se trata de una sensación de profundo vacío porque ésta es “sin red”. Esto quiere decir que no está “atada” a ningún significante, a ningún objeto (ya sea este una persona, un deporte, una pasión), por eso se presenta como un afecto que hace perder los estribos, que nos corta la posibilidad de decir algo.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;En la terapia analítica, uno de los objetivos es restituir la <i>función</i> <i>pulsional</i>. Esta función es aquella por la cual el sujeto logra <i>investir libidinalmente&nbsp;</i>objetos que le dan sentido a su vida. Esto quiere decir, por ejemplo, ser apasionado en la pareja, o por un deporte, por la música, por la escritura, por un oficio, etc. Por lo tanto, esta función es la que construye la <i>identidad</i> de una persona y la hace “ser quien es”.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Ahora bien, para que funcione la <i>pulsión&nbsp;</i>es necesario que falte algo en la estructura. Para decirlo en términos comunes, uno busca <i>“</i>algo” en aquello que lo apasiona, busca aquello que lo haga sentir pleno y que lo “complete”. Esa sensación de que algo falta es lo que hace funcionar la rueda del deseo y estructura la pulsión, volcando el investimento libidinal hacia adelante y hacia el exterior. Cuando estamos angustiados, lo que sucede es que la falta viene a faltar. Y esto es porque en la dinámica de la estructura de la palabra hay un elemento que no estaría funcionando, elemento al cual se le llama <i>objeto a, </i>u <i>objeto causa de deseo.&nbsp;</i>Justamente en ese punto de la estructura, en ese espacio indeterminado y vacío, espacio de la falta, es donde aparece la angustia. Esto significa que a dicho espacio hay que bordearlo, acercarnos, tocarlo y salir (para que la <i>pulsión</i> funcione), pero nunca quedarse allí. Por esto digo al principio de este artículo que la angustia es el punto que regula la erótica de un <i>sujeto</i>, porque es el punto en función del cual se desea y se ama.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;En la <i>angustia</i> es esta estructura donde la falta cumple una función la que se ve desestructurada. Consecuentemente la libido se vuelca hacia adentro y “pierde el norte”, pierde sus objetos. Por eso la angustia se percibe como una fuerte sensación corporal en donde la palabra tambalea, y solo queda dicha sensación interna. De esto se deduce que es muy difícil decir algo desde la <i>angustia</i>, pero no es imposible. A eso apuntamos en análisis, a poder decir algo nuevo desde allí que vuelva a poner “las cosas en su lugar” y que la vida vuelva a tener sentido: uno nuevo.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Reintegrando el <i>objeto a&nbsp;</i>como <i>causa de deseo&nbsp;</i>en la estructura de la palabra, restituimos la función pulsional.</p><p><i><strong>&nbsp; &nbsp;Para concluir, debo decir que algunos creen que hacer análisis solo es hablar de lo que nos hace sufrir, e ir a llorar y pasarla mal. Debo decirles que están en lo incorrecto: el espacio de análisis es un espacio en donde uno aprende a decirse a si mismo de otra manera, donde se aprende a aceptar los cambios que nos acaecen y en donde se alivia el alma, puesto que nos hace salir de círculos eróticos de pensamientos que nos tienen encerrados e ir hacia cosas nuevas.&nbsp;</strong></i></p><p><i><strong>&nbsp; &nbsp;¡No! En análisis no solo se llora... También se ríe y se aprende a amar la vida.</strong></i></p><p>&nbsp;</p><p>Fabio Latorre. Psicólogo psicoanalista.</p><p>&nbsp;</p><p>(El botón "me gusta" no está habilitado)</p>

El duelo migratorio
Fabio L.
02.05.2025
El duelo migratorio

<p>&nbsp; &nbsp;El <i>duelo</i> migratorio puede ser un obstáculo muy duro de sortear, pero es uno que ineludiblemente hay que pasar para poder comenzar una reconstrucción paulatina de la experiencia vital de vida en el plano del <i>Ser</i>. Sin dicho procesamiento la existencia sigue atada a modos anteriores de concebir la vida y la existencia.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Para el psicoanálisis <i>el ser es un hecho de dicho</i>, lo cual quiere decir que lo que hace a la estructura de pensamiento, de conducta, y al objetivo de vida al cual se anuda la “felicidad” de cada uno, esta determinado por una serie de <i>significantes</i> (palabras, nombres, canciones, etc) que quedan grabados a fuego en el <i>inconsciente</i> de las personas. Ahora bien, esos <i>significantes</i> son privilegiados porque son testigos de una perdida y de un punto de ruptura en la historia del <i>sujeto</i>; son palabras que quedan como marca de los diferentes “traumas” a lo largo de la vida, por ejemplo, una separación, la muerte de un ser querido o la perdida de un ideal como La Patria… Esto se puede ver fácilmente en los restos que quedan de los diferentes vínculos que vamos perdiendo a lo largo de la vida, como aquella canción que escuchaba con mi ex, o la pasión por la música que se despertó en mí luego de la muerte de mi abuelo guitarrista. En este sentido, para que el duelo sea consumado es necesario elaborar dicha pérdida, aunque duela, y tomar aquel rasgo que nos va a identificar a ese objeto perdido que alguna vez amamos. Así se construye la identidad: en función de pequeños micro-traumas que nos obligan a recordar quienes somos y que tranquilizan el alma, porque son nuestros, pero no nos pertenecen.</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;En la experiencia de análisis paciente y analista, ambos codo a codo, se dedican a recorrer y recuperar un camino retrospectivo que hace a la <i>deriva</i> <i>significante</i> que determina los derroteros existenciales por los cuales va desfilando el <i>sujeto</i>. No se trata de olvidar quienes somos ni de dónde venimos para "adaptarnos", sino por el contrario, de recuperar la identidad y los sucesos históricos de vida que la construyen para poder tomar una posición activa, y no pasiva, en el procesamiento de la nueva <i>realidad</i> que se nos impone.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp;Muchos sudamericanos, al igual que sus abuelos y bisabuelos en el pasado, toman impulso con coraje y determinación y se lanzan a una aventura que está plasmada en su sangre y su historia en busca de una vida mejor. Pero para ello, es necesario recuperar los ¿Por qué? de las decisiones vitales de nuestra historia que nos reconducirán a asimilar <i>lo real&nbsp;</i>y sus vicisitudes desde una posición de verdadera sinceridad con nosotros mismos.&nbsp;</p><p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;</p><p>Fabio Latorre. Psicólogo psicoanalista.</p><p>&nbsp;</p><p>(El botón "me gusta" no está habilitado)</p>

Preguntas y respuestas

¿No sabes cómo elegir a un psicólogo? 🕵️‍♀️

Pueden ayudar los siguientes aspectos:
- Foto y videopresentación. Ayudan a tener una primera impresión.
- Temas con los que trabaja/no trabaja el psicólogo y su formación. Para entender de antemano si tiene experiencia en tus temas.
- Formato de trabajo. Online u offline, ciudad, barrio, calendario: todo para tu comodidad.
- Costo. ¿Te sentirás cómodo financieramente?
- Sensaciones. Escucha tu reacción interna al perfil: simpatía, confianza, curiosidad, tu intuición; eso también es un criterio importante.
Todos los psicólogos y psicoterapeutas en terappio están verificados y tienen la formación adecuada. Aquí hay profesionales en quienes puedes confiar.

¿Cómo y cuándo se realiza el pago?

Pagas las sesiones directamente al psicólogo, sin nuestra intermediación, pagos adicionales ni comisiones. Aconsejamos a los psicólogos solicitar un 50% de anticipo para las sesiones presenciales y un 100% de anticipo para las sesiones online. Esto es necesario para garantizar el pago por parte del cliente. Sin embargo, algunos psicólogos pueden aceptar el pago después de la sesión. El pago se realiza de la manera que sea más conveniente para ambos. Podrán discutir esto y otras preguntas directamente en el chat.

¿Puedo obtener un reembolso?

Recomendamos que discuta este asunto con su psicólogo. Los psicólogos tienen su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. La opción más común es la posibilidad de recibir un reembolso o reprogramar la sesión sin costo adicional, siempre que haya notificado los cambios al menos 24 horas antes de la sesión. Si la sesión ya se realizó o notificó la cancelación con menos de 24 horas de antelación, normalmente no se realiza el reembolso. Esta es una práctica estándar en el sector, que le da al psicólogo suficiente tiempo para ajustar su agenda y, posiblemente, ofrecer ese horario a otro cliente que lo necesite.

He dejado una solicitud. ¿Cuándo me escribirán?

Si dejaste tu solicitud entre las 9:00 y las 21:00, uno de nuestros gestores creará un chat conjunto para ti con un psicólogo en el mensajero que prefieras en un plazo de 5 minutos. Si dejaste tu solicitud después de las 21:00, el chat se creará a la mañana siguiente. Aconsejamos a los psicólogos que se pongan en contacto contigo en un plazo de 2 horas, pero a veces pueden producirse retrasos por su parte (¡su agenda puede estar bastante ocupada!).

¿Se puede cancelar o reprogramar la sesión?

Sí, en la mayoría de los casos puedes cancelar o reprogramar la sesión. Cada psicólogo tiene su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. Te recomendamos hablarlo personalmente.