Soy psicóloga, apasionada por la atención clínica. Integro espacios de formación y de supervisión de casos, en búsqueda del aprendizaje constante. En el consultorio, acompaño a personas con padecimientos singulares para que logren construir soluciones propias. Cada paciente es único, respeto lo que tiene para decir, pues es con sus decires con los que se trabaja.
El momento en el cual se inicia terapia suele darse cuando algo que se daba como verdad absoluta comienza a mostrar sus grietas. Suele ocurrir que uno vive adormecido, no se cuestiona por qué su vida acontece de cierta manera. O más bien, evita cuestionárselo, pues eso implicaría que vacilen aquellas creencias en las que se sostiene y que gobiernan su vida. No obstante, en algún momento, uno puede verse confrontado con algo que lo desestabiliza: puede tratarse de un evento doloroso o simplemente de darse cuenta que no está conforme con la manera en la que está viviendo.
En la terapia psicoanalítica, la apuesta es a desarmar los sentidos rígidos, los mandatos heredados que nos impiden responsabilizarnos de vivir. Se puede aliviar el padecimiento a medida que uno asume su deseo de un modo más propio.