<p><strong>Doliente o duelista: dos maneras de vivir la pérdida</strong></p><p>La pérdida de un ser querido es un acontecimiento que toca lo más profundo de nuestra existencia. Desde la <strong>logoterapia</strong> —fundada por Viktor Frankl— sabemos que, aunque el sufrimiento es inevitable, siempre conservamos la libertad de elegir la actitud con la que lo enfrentamos. Y desde el <strong>cuidado psicoespiritual</strong>, comprendemos que esta actitud se nutre no solo de herramientas psicológicas, sino también de recursos espirituales que ayudan a sostenernos en los momentos más difíciles.</p><p>En este contexto, distinguir entre <i>ser un doliente</i> y <i>ser un duelista</i> es fundamental para comprender cómo afrontamos el duelo y cómo podemos transitarlo hacia la sanación.</p><p><strong>El doliente: permanecer en el dolor sin elaborarlo</strong></p><p>El <i>doliente</i> es la persona que siente intensamente la pérdida, pero queda atrapada en el sufrimiento. Puede vivir las etapas descritas por Elisabeth Kübler-Ross —negación, ira, negociación, depresión y aceptación— (ANEXO 1. Etapas de duelo, p.21), pero sin integrarlas como un proceso que le permita encontrar sentido.</p><p>Algunas características comunes del doliente:</p><p>Evita hablar de la pérdida o lo hace sin encontrar propósito.</p><p>Se aísla de su red de apoyo.</p><p>Descuidada su cuerpo y su vida cotidiana (ANEXO 1. Pautas prácticas de autocuidado, p.26).</p><p>Rechaza adaptarse a una nueva realidad sin la presencia física del ser querido.</p><p>Quedar detenido en esta posición puede derivar en un duelo complicado, debilitando la salud física, emocional y espiritual.</p><p><strong>El duelista: protagonista activo de su sanación</strong></p><p>El <i>duelista</i>, en cambio, reconoce su dolor y decide enfrentarlo de manera activa, buscando integrar lo perdido en una nueva narrativa vital. Según el modelo de las <strong>15 tareas del duelo</strong>, este camino implica tres niveles de trabajo interior:</p><p><strong>Sentir:</strong> Dar espacio a las emociones, expresar el dolor, buscar apoyo y cuidar de sí mismo.</p><p><strong>Comprender:</strong> Aceptar la realidad, explorar culpas y miedos, perdonar y adaptarse a la nueva vida.</p><p><strong>Trascender:</strong> Resignificar la relación con el ser querido, integrar aprendizajes, servir a otros y fortalecer valores.</p><p>Desde la logoterapia, este es el momento en que el ser humano descubre que <i>el sufrimiento deja de ser sufrimiento en el momento en que adquiere sentido</i>. El duelista asume que, aunque la herida permanece, puede transformarla en legado y crecimiento.</p><p><strong>El papel del cuidado psicoespiritual</strong></p><p>El cuidado psicoespiritual une el autocuidado físico, emocional y espiritual para sostener el proceso. Esto incluye:</p><p>Mantener hábitos de higiene, alimentación y descanso.</p><p>Activar el cuerpo con ejercicio y actividades creativas.</p><p>Incorporar prácticas espirituales como la oración, la meditación o los ritos de despedida.</p><p>Rodearse de personas que aporten apoyo genuino.</p><p>Estas acciones ayudan a integrar todas las dimensiones del ser, tal como propone la logoterapia: cuerpo (dimensión somática), psique (dimensión psicológica) y espíritu (dimensión noética).</p><p><strong>Invitación a ser duelista</strong></p><p>Convertirse en duelista no significa olvidar, sino aprender a recordar con amor, sin que la ausencia anule la vida. Implica honrar al ser querido mediante actos significativos: escribirle cartas, participar en grupos de apoyo, iniciar un proyecto inspirado en su memoria o realizar un gesto de servicio a otros.</p><p>Pregúntate:</p><p>¿Estoy dejando que el dolor me inmovilice o lo estoy transformando?</p><p>¿Me permito recibir y buscar ayuda?</p><p>¿Estoy cuidando de mí en todas mis dimensiones: cuerpo, mente y espíritu?</p><p>Como expresó Viktor Frankl: <i>"A un hombre se le puede arrebatar todo, salvo la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino"</i>.<br>Elegir ser duelista es elegir vivir con sentido, incluso en medio de la pérdida.</p><p><strong>Referencias</strong></p><p>ANEXO 1. Etapas de duelo. Manual de Capacitación para Acompañamiento y Abordaje de Duelo, p.21.</p><p>ANEXO 1. Pautas prácticas de autocuidado para personas en duelo. Manual de Capacitación para Acompañamiento y Abordaje de Duelo, p.26.</p><p>Las 15 tareas del duelo. Modelo “Cuando el duelo pregunta”, Fundabrazamos.</p><p>Frankl, V. (2004). <i>El hombre en busca de sentido</i>. Barcelona: Herder.</p>