Buscar a un psicólogo
Santiago Tumulty

Santiago T.

  • Psicólogo

Experiencia: 

10 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

1

Solicitó: 

Administración

  • Consultas
  • Sobre el psicólogo
  • Educación
  • Reseñas/Recomendaciones 1/0
  • Calendario
  • Artículos 2
Competencias adicionales:
¿En qué puedo ayudar?

Terapia psicológica online y presencial , Ansiedad, depresion, vinculos, preja, separaciones y dueloa.

Enfoques y métodos en los que trabajo:

El espacio terapéutico, las sesiones, son un momento en el que pensamos juntos descubriendo y construyendo nuevaa preguntas y posibilidades .

Formaciones en adolescentes, discapacidad, pareja y familia. Uba, Uflo, Hosp Ameghino, Escuela de T sistémica de Argentina.

Licenciado
Universidad de Flores
2011–2015

Reseñas y recomendaciones
1/0
avatar

Sergio Rakiecki

No recomienda

13.02.2026

Este señor es violento y hace ciber acoso en redes sociales, ojo con tomar sesiones con una persona que no está capacitada para manejar sus propias emociones

Aquí todavía no hay recomendaciones de colegas.

¡Pero! Este especialista, al igual que todos los demás en terappio.com, ha sido cuidadosamente verificado por nuestro equipo y aceptado en la comunidad 😌

Artículos del psicólogo
2
"Me amabas" (Cuando nos dejan)
Santiago T.
29.09.2025
"Me amabas" (Cuando nos dejan)

<h4>"Me amabas..." (Cuando nos dejan).</h4><p>Una breve reflexión sobre la pérdida del lugar de privilegio que alguna vez tuvimos con alguien. "Si me amabas...."&nbsp;</p><p>Hay amores que, al terminar, no sólo nos arrebatan la presencia de quien amábamos, sino también un lugar en el mundo que creíamos asegurado. Ese sitio íntimo donde éramos mirados con ternura, donde nos sentíamos únicos, sostenidos y privilegiados en la vida del otro. Perder ese espacio es perder algo más que a una persona: es también perder la sensación de pertenencia y de centralidad en una historia compartida.</p><p>El duelo amoroso duele porque confronta con esa pérdida de lugar. Y, como suele suceder frente al vacío, la mente se aferra a ilusiones: la fantasía de que con el tiempo, la paciencia o la insistencia, el amor podría revivir como antes. Nos convencemos de que el regreso es posible, que todo fue una pausa, un malentendido, y que en algún momento la trama se reanudará como si nada hubiera ocurrido. Pero lo cierto es que lo que se quiebra ya no vuelve a ser igual. Aunque se reinicie, aunque haya un nuevo comienzo, nunca será exactamente lo que fue.</p><p>Aceptar esa realidad no es sencillo. La tentación de reincidir en el recuerdo constante —las fotos, los mensajes, las escenas que repasamos una y otra vez— parece mantener vivo el vínculo. Pero en verdad, prolonga el dolor y nos condena a una repetición que hiere. Aferrarnos a los recuerdos se vuelve una manera de negar la ausencia, como si al repasarlos pudiéramos devolver a la vida lo perdido. Y sin embargo, la repetición nos atrapa, nos inmoviliza y nos impide abrirnos al presente.</p><p>Aceptar no significa olvidar ni negar lo vivido. Aceptar es reconocer nuestra fragilidad, permitirnos llorar, admitir que la ausencia duele. Es habilitarnos a sentir sin vergüenza, porque no se trata de debilidad, sino de humanidad. La pérdida de un amor deja una herida sensible que merece tiempo, cuidado y silencio. Respetar ese proceso es darle lugar al duelo para que pueda cumplirse, para que el tiempo —aliado inevitable— haga su trabajo.</p><p>El proceso terapéutico aparece entonces como un espacio necesario. La palabra, al ponerse en juego en la intimidad de una sesión, permite que lo insoportable se vuelva decible y que lo innombrable empiece a transformarse. La terapia no busca borrar lo vivido ni anestesiar el dolor, sino habilitar que el sujeto se reencuentre consigo mismo, que descubra recursos que creía perdidos, que recupere el sentido de su existencia aun en medio de la pérdida. Allí donde el recuerdo se repite como castigo, la escucha profesional abre otra perspectiva: la posibilidad de que el duelo sea tránsito y no encierro, camino y no condena.</p><p>En el dolor de la ruptura no necesitamos discursos que nos obliguen a ser fuertes ni frases que exijan olvidar rápido. Lo que se necesita es el permiso para llorar, para recordar, para sentirnos frágiles. Y, al mismo tiempo, la compañía que ayude a transformar ese dolor en aprendizaje, en huella que no paraliza sino que señala un antes y un después en la vida. Porque cuando dejamos de reclamarle al pasado lo que ya no puede ofrecernos, se abre un horizonte nuevo: la oportunidad de volver a mirarnos y comenzar a ser el centro de nuestra propia vida.</p><p>Aceptar el fin del amor es un acto profundamente humano y, en cierto modo, profundamente amoroso con uno mismo. Es elegir no reincidir en la herida del recuerdo constante, es permitirse la fragilidad sin vergüenza y, desde allí, empezar a reconstruirse. Porque cuando el amor se rompe y el lugar de privilegio se desvanece, aún queda lo más importante: la posibilidad de reencontrarnos con nuestra propia sensibilidad, de recuperar el sentido, y de volver a elegir la vida, con todo lo que trae, incluso con lo que nos falta.</p><p><strong>Estadísticas:</strong></p><p>El <i>duelo complicado</i> (o <i>Prolonged Grief Disorder</i>, trastorno de duelo prolongado) afecta aproximadamente al <strong>7-10 %</strong> de quienes adquieren una pérdida significativa. abct.org+2Verywell Mind+2</p><p>En poblaciones que han vivido pérdidas traumáticas (como muerte súbita, violencia, pandemias), la prevalencia de duelo prolongado puede subir hasta entre <strong>10 % y 34 %</strong>. PubMed</p><p>En cuidadores de personas con enfermedades terminales (por ejemplo, familiares de pacientes con cáncer), los trastornos de duelo se estiman en torno al <strong>14.2 %</strong> (con un intervalo de confianza de 11.7 %–16.7 %) tras la pérdida. Cambridge University Press &amp; Assessment</p><p>En infancia y adolescencia, las intervenciones psicosociales preventivas y terapéuticas han mostrado efectos significativos en la reducción de los síntomas de duelo, depresión y trastorno de estrés postraumático (TEPT). En un meta-análisis con casi 5.600 jóvenes, se encontró que las intervenciones no controladas tienen un efecto moderado sobre el duelo (g ≈ 0,29) y efectos menores pero significativos sobre depresión y TEPT en estudios controlados (g ≈ 0,18 para duelo; g ≈ 0,28 para depresión). PubMed</p><p>Sobre la eficacia terapéutica en duelo prolongado, una revisión sistemática que analiza ensayos clínicos aleatorizados (2011-2024) encontró que terapias específicas, como la terapia cognitivo-conductual (CBT), tanto en su versión individual como grupal o basada en internet, son de las intervenciones más efectivas. PubMed</p>

Medicalización rápida en Centroamérica
Santiago T.
29.09.2025
Medicalización rápida en Centroamérica

<p><i><strong>Medicalización rápida en Centroamérica: el predominio de la respuesta farmacológica en detrimento de la psicoterapia</strong></i></p><p>En Centroamérica, la respuesta a los malestares psíquicos suele centrarse en la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, con escasa oferta de procesos psicoterapéuticos. Este artículo describe la tendencia regional a la medicalización rápida, presenta datos globales y regionales sobre el consumo de psicofármacos, analiza factores estructurales que favorecen esta práctica y reflexiona sobre sus consecuencias en la elaboración del duelo, la tolerancia a la frustración y la construcción de recursos psicosociales. Finalmente, se sugieren líneas de acción para equilibrar el modelo de atención en salud mental.</p><p><strong>Introducción</strong></p><p>La medicalización de la vida cotidiana, entendida como la traducción del sufrimiento humano a síntomas tratados farmacológicamente, se ha convertido en una tendencia global. En Centroamérica, la falta de recursos en salud mental, el bajo financiamiento público y la escasa accesibilidad a psicoterapias hacen que la prescripción de medicamentos sea la respuesta más frecuente frente a la ansiedad, el duelo o la depresión leve. Este fenómeno se intensificó tras la pandemia de COVID-19, que aumentó los índices de depresión y ansiedad en toda la región.</p><p><strong>Metodología</strong></p><p>El presente artículo se basa en una revisión de informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/PAHO), bases de datos de consumo de psicofármacos (Our World in Data) y estudios recientes sobre la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos durante la última década, especialmente en contextos de crisis sanitaria.</p><p><strong>Los resultados :</strong></p><p><strong>1. Crecimiento del consumo de antidepresivos y ansiolíticos</strong></p><p>Según Our World in Data, el consumo de antidepresivos ha crecido sostenidamente entre 2010 y 2020 en la mayoría de los países de la región, con un aumento marcado durante la pandemia.</p><p>Estudios internacionales documentan un incremento del uso de benzodiazepinas y “Z-drugs”, con riesgo de dependencia en tratamientos prolongados.</p><p><strong>2. Brecha de atención psicológica y bajo gasto en salud mental</strong></p><p>En América Latina, el gasto en salud mental representa en promedio <strong>menos del 2% del presupuesto sanitario</strong>, de los cuales la mayor parte se destina a hospitales psiquiátricos y no a servicios comunitarios.</p><p>La OPS estima que la <strong>brecha de tratamiento para depresión y ansiedad</strong> supera el 70% en algunos países centroamericanos, lo que deja a una gran parte de la población sin acceso a psicoterapia.</p><p><strong>3. Escasez de profesionales y servicios comunitarios</strong></p><p>La falta de psicólogos clínicos y psiquiatras comunitarios en zonas rurales obliga al primer nivel de atención a resolver crisis con lo disponible: medicamentos.</p><p>La desigual distribución geográfica y los costos económicos limitan aún más la accesibilidad.</p><p>Los datos muestran que Centroamérica tiende a privilegiar el alivio inmediato vía medicación antes que la reflexión y el trabajo psicoterapéutico. Esta práctica responde tanto a la presión social por respuestas rápidas como a limitaciones estructurales de los sistemas de salud.<br>Las consecuencias incluyen:</p><p>Pérdida de oportunidades para elaborar duelos y desarrollar resiliencia.</p><p>Riesgo de dependencia y cronificación de tratamientos con benzodiazepinas.</p><p>Menor inversión en recursos comunitarios que fortalezcan la capacidad de las personas para enfrentar frustraciones.</p><p>Un abordaje integral requeriría aumentar la inversión pública, capacitar a equipos de atención primaria en intervenciones psicosociales breves y garantizar el acceso a psicoterapia.</p><p>La medicalización rápida en Centroamérica no solo refleja carencias estructurales, sino también un modelo cultural que privilegia el fármaco como respuesta inmediata. Para revertir esta tendencia, es urgente equilibrar el acceso a medicamentos con una ampliación de la oferta psicoterapéutica, comunitaria y preventiva.</p><p><strong>Referencias seleccionadas</strong></p><p>Organización Panamericana de la Salud (2023). <i>A New Agenda for Mental Health in the Americas.</i></p><p>Our World in Data (2024). <i>Antidepressant consumption (DDD per 1.000 inhabitants).</i></p><p>Ma, T. T. et al. (2023). <i>Global trends in the consumption of benzodiazepines and Z-drugs.</i></p><p>Tiger, M. et al. (2024). <i>Utilization of antidepressants, anxiolytics, and hypnotics during the COVID-19 pandemic.</i></p>

Preguntas y respuestas

¿No sabes cómo elegir a un psicólogo? 🕵️‍♀️

Pueden ayudar los siguientes aspectos:
- Foto y videopresentación. Ayudan a tener una primera impresión.
- Temas con los que trabaja/no trabaja el psicólogo y su formación. Para entender de antemano si tiene experiencia en tus temas.
- Formato de trabajo. Online u offline, ciudad, barrio, calendario: todo para tu comodidad.
- Costo. ¿Te sentirás cómodo financieramente?
- Sensaciones. Escucha tu reacción interna al perfil: simpatía, confianza, curiosidad, tu intuición; eso también es un criterio importante.
Todos los psicólogos y psicoterapeutas en terappio están verificados y tienen la formación adecuada. Aquí hay profesionales en quienes puedes confiar.

¿Cómo y cuándo se realiza el pago?

Pagas las sesiones directamente al psicólogo, sin nuestra intermediación, pagos adicionales ni comisiones. Aconsejamos a los psicólogos solicitar un 50% de anticipo para las sesiones presenciales y un 100% de anticipo para las sesiones online. Esto es necesario para garantizar el pago por parte del cliente. Sin embargo, algunos psicólogos pueden aceptar el pago después de la sesión. El pago se realiza de la manera que sea más conveniente para ambos. Podrán discutir esto y otras preguntas directamente en el chat.

¿Puedo obtener un reembolso?

Recomendamos que discuta este asunto con su psicólogo. Los psicólogos tienen su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. La opción más común es la posibilidad de recibir un reembolso o reprogramar la sesión sin costo adicional, siempre que haya notificado los cambios al menos 24 horas antes de la sesión. Si la sesión ya se realizó o notificó la cancelación con menos de 24 horas de antelación, normalmente no se realiza el reembolso. Esta es una práctica estándar en el sector, que le da al psicólogo suficiente tiempo para ajustar su agenda y, posiblemente, ofrecer ese horario a otro cliente que lo necesite.

He dejado una solicitud. ¿Cuándo me escribirán?

Si dejaste tu solicitud entre las 9:00 y las 21:00, uno de nuestros gestores creará un chat conjunto para ti con un psicólogo en el mensajero que prefieras en un plazo de 5 minutos. Si dejaste tu solicitud después de las 21:00, el chat se creará a la mañana siguiente. Aconsejamos a los psicólogos que se pongan en contacto contigo en un plazo de 2 horas, pero a veces pueden producirse retrasos por su parte (¡su agenda puede estar bastante ocupada!).

¿Se puede cancelar o reprogramar la sesión?

Sí, en la mayoría de los casos puedes cancelar o reprogramar la sesión. Cada psicólogo tiene su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. Te recomendamos hablarlo personalmente.