<h2><i><strong>Cuando ser necesarix sostiene la identidad.</strong></i></h2><p> </p><p><strong>Reflexión clínica sobre el cuidado como identidad, desde una perspectiva psicoanalítica.</strong></p><p> </p><ul><li>En la clínica aparecen con frecuencia mujeres y también hombres, cuya vida está organizada alrededor del cuidado. No se trata solo de que cuiden. Se trata de que ese lugar las define.</li><li> </li><li>No es simplemente una tarea. Es una posición.</li><li> </li><li>Ser la que sostiene.</li><li> </li><li>La que organiza.</li><li> </li><li>La que se sacrifica.</li><li> </li><li>La que está cuando los demás se desarman.</li><li> </li><li>En estos casos, el cuidado deja de ser una función y se vuelve identidad.</li><li> </li><li>Desde una lectura psicoanalítica, podríamos decir que ciertos vínculos operan como garantías narcisistas. Es decir, sostienen la consistencia del yo. No solo se ama al otro; se necesita que ese otro confirme el propio valor. Cuando el otro depende, el lazo parece más estable. Si el otro necesita, es menos probable que se vaya.</li><li> </li><li>Ahí empieza a jugar una ecuación silenciosa: ser necesaria se confunde con ser querida.</li><li> </li><li>Esta lógica puede atravesar la maternidad, los vínculos de pareja, incluso el trabajo. Cuando los hijos crecen y dejan de depender, cuando el partenaire no necesita ser sostenido, cuando el objeto de cuidado ya no requiere presencia constante, algo se mueve. No siempre aparece como tristeza. A veces aparece como inquietud, como ansiedad, como miedo difícil de precisar.</li><li> </li><li>Porque no se pierde solamente al otro. Se pone en cuestión el propio lugar.</li><li> </li><li>Es importante distinguir aquí entre tristeza y algo más estructural. La tristeza pertenece al duelo por alguien amado. Pero hay momentos en los que lo que se desestabiliza no es solo el vínculo, sino la consistencia del yo. Cuando la identidad está fuertemente apoyada en “ser la que cuida”, la pérdida del objeto de cuidado puede vivirse como una amenaza de vacío.</li><li> </li><li>En los vínculos amorosos esta lógica se vuelve especialmente visible. Cuando el lazo no se sostiene por la dependencia del otro sino por su deseo autónomo, emerge otra escena. El otro no necesita; elige. Y si elige, también podría no elegir. Esa posibilidad reactiva el miedo al abandono.</li><li> </li><li>Allí suele confundirse amar con someterse. Amar se vuelve adaptarse, ceder, sostener, callar. Poner un límite puede vivirse como riesgo de ruptura. Decir “no” puede sentirse como dejar de ser querida.</li><li> </li><li>El trabajo clínico, en estos casos, no consiste en desarmar de golpe la identidad de madre o cuidadora sacrificada. Ese lugar también sostiene. Lo que se intenta es introducir diferencias. Que el límite no sea equivalente a abandono. Que el desacuerdo no implique desamor. Que el vínculo pueda sostenerse no solo en la necesidad, sino también en el deseo.</li><li> </li><li>Ampliar sin desorganizar.</li><li> </li><li>Es decir, agregar otras dimensiones desde las cuales el sujeto pueda pensarse, sin arrancarle el sostén que hoy lo mantiene en pie.</li><li> </li><li>Estas configuraciones suelen inscribirse más en una lógica neurótica con fuerte modalidad dependiente que en una organización melancólica. No predomina la autoacusación masiva ni la caída del yo, sino el temor intenso a la pérdida del vínculo y la necesidad de asegurarlo a través del sacrificio.</li><li> </li><li>Pensar el cuidado como eje identitario permite leer de otra manera ciertas escenas: la dificultad para poner límites a hijos adultos, la angustia frente a la muerte de personas a las que se cuida, la ansiedad en vínculos donde el otro no formaliza o no depende.</li><li> </li><li>En el fondo, la pregunta que empieza a asomar es otra:</li><li> </li><li>¿Puede alguien ser querido sin ser indispensable?</li><li> </li><li>Abrir esa pregunta, sin apresurarse a responderla, suele ser un punto decisivo en el recorrido analítico.</li><li> </li><li><strong>Autora:</strong><br> </li><li><i>Lic. Macarena Deriu – Psicóloga Clínica</i></li><li> </li><li><i>Práctica clínica con adultos, parejas y familias.</i></li><li> </li><li><i>Trabajo en perinatalidad y acompañamiento en lactancia.</i></li><li> </li><li><i>Atención online y presencial.</i></li></ul>