Buscar a un psicólogo
Irene Candelas Vicente

Irene C.

  • Psicólogo

Experiencia: 

20 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

2

Solicitó: 

Administración

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¿En qué puedo ayudar?

¿Quieres mejorar tu bienestar emocional desde la comodidad de tu hogar? ¡La terapia online puede ser justo lo que necesitas!

Si sientes que estás atascada/o en un momento de tu vida y necesitas ayuda para avanzar, estoy aquí para acompañarte. Juntos trabajaremos en encontrar soluciones, y te proporcionaré herramientas y técnicas efectivas para manejar tus emociones y recuperar tu equilibrio.

Trabajo con diversas situaciones como:

-Ansiedad y estrés.

-Procesos de duelo.

-Mejora de la autoestima.

-Conflictos de pareja.

-Psicoeducación para padres con dificultades en la relación con sus hijos.

-Conflictos personales relacionados con el ciclo vital (jóvenes adultos, transiciones, etc.).

Con más de 20 años de experiencia acompañando a personas en situaciones de crisis, he tenido la oportunidad de abordar una amplia variedad de casos. Si necesitas un cambio, estoy aquí para ayudarte a dar ese paso.

Acompaño a las personas en su crecimiento personal, ofreciéndoles ese ‘impulso vital’ que necesitan para avanzar. Si te encuentras en un momento de estancamiento, sintiendo que algo te frena pero no logras identificar o resolverlo por ti mismo, estoy aquí para ayudarte. Mi propósito es caminar a tu lado y apoyarte en el descubrimiento de las respuestas que buscas para seguir adelante.

Soy psicóloga clínica con formación en terapia sistémica. Puedo hacer tratamiento individual (adultos y jóvenes), familiar y de pareja. Me encanta mi trabajo, lo disfruto y me formo continuamente para poder ofrecer a mis pacientes lo mejor de mi. La psicoterapia es un viaje, un camino, una fuente de cambio constante donde terapeuta y paciente inician un viaje juntos donde el terapeuta sirve de apoyo, guía o bastón a la persona que tiene la fuerza y la valentía para iniciar este viaje de autodescubrimiento. Son muchas las personas que han realizado este viaje conmigo y hemos logrado llegar de manera exitosa a su destino. Te invito a que me dejes acompañarte, verás como no te arrepientes!

Licenciada en Psicología Clínica por la UCM.

Máster en Terapia Familiar y de Pareja por el Instituto de Postgrado de la Universidad Pontificia de Comillas.

Máster en Mediación Familiar por la UNED.

Otras formaciones:

Nivel I de Brainspotting

Técnicas de Integración Cerebral: Tapping EFT

Postgrado en Técnicas de Psicoterapia. Pericial Corporativa.

Postgrado en Psicodrama por la Escuela de Psicoterapia y Psicodrama de Madrid.

Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
2014
Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid
Certificación de habilitación para realizar actividades sanitarias en unidades asistenciales/consultas de psicología autorizadas
No especificado
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¡Pero! Este especialista, al igual que todos los demás en terappio.com, ha sido cuidadosamente verificado por nuestro equipo y aceptado en la comunidad 😌

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Artículos del psicólogo
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CÓMO LA FAMILIA DE ORIGEN INFLUYE LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA PROPIA FAMILIA
Irene C.
21.01.2025
CÓMO LA FAMILIA DE ORIGEN INFLUYE LA CONSTRUCCIÓN DE NUESTRA PROPIA FAMILIA

<h2>Introducción</h2><p>Si alguna vez te has sorprendido diciendo o haciendo algo que juraste no repetir de tus padres, este artículo es para ti. No estás solo. Resulta que nuestra familia de origen –esa que nos dio la vida y que nos enseñó a navegar por el mundo (a veces con mapas un poco confusos)– tiene un impacto profundo en cómo elegimos pareja y cómo formamos nuestra propia familia.</p><p>Pero antes de que entres en pánico pensando que estás condenado a repetir la historia, respira. Vamos a desmenuzar esto juntos, con calidez y un poco de humor, porque sí, hay esperanza.</p><h3><strong>Tu familia: el primer manual de relaciones (aunque incompleto)</strong></h3><p>Desde el momento en que nacemos, nuestra familia de origen se convierte en nuestro primer modelo de cómo funcionan las relaciones. Observamos cómo nuestros padres (o quienes nos cuidaron) se relacionan entre sí, cómo manejan los conflictos, cómo expresan amor y hasta cómo cargan las bolsas del supermercado.</p><p>Aunque no lo decidimos conscientemente, vamos guardando toda esta información en un rincón de nuestra mente llamado “aprendizajes inconscientes”. Es como un programa instalado sin nuestro permiso, que, años después, influirá en cómo interactuamos con el mundo y, especialmente, con nuestras parejas.</p><p>Por ejemplo, si creciste en una familia donde el afecto se expresaba con abrazos y palabras bonitas, es probable que busques algo similar en tu pareja. Pero si el "amor" se mostraba con silencios incómodos o gritos en la mesa, tal vez eso te parezca “normal”.</p><h3><strong>¿Por qué elegimos parejas “parecidas” a nuestra familia?</strong></h3><p>A veces, cuando nos enamoramos, creemos que estamos escribiendo una historia nueva. Sin embargo, muchas de nuestras elecciones en el amor tienen raíces profundas en nuestra infancia. No es que elijamos conscientemente a alguien “igualito a mamá” o “idéntico a papá”, pero sí tendemos a buscar dinámicas que nos resulten familiares.</p><p>Por ejemplo:</p><ul><li>Si en tu familia había una figura protectora, es posible que busques a alguien que te dé esa sensación de seguridad.</li><li>Si creciste en un hogar donde las discusiones eran intensas, tal vez, sin darte cuenta, te sientas atraído por relaciones donde hay drama.</li></ul><p>Esto no significa que estemos destinados a repetir los patrones de nuestra infancia, pero esos modelos tempranos pueden actuar como una brújula que nos guía hacia lo conocido, incluso si lo conocido no siempre es lo más sano.</p><h3><strong>¿Y qué pasa cuando formamos nuestra propia familia?</strong></h3><p>Cuando llega el momento de construir nuestra propia familia, la influencia de nuestra familia de origen se hace más evidente. Por ejemplo, podrías encontrarte repitiendo ciertas tradiciones, frases o incluso formas de disciplinar que juraste nunca usar.</p><p>¿Por qué pasa esto? Porque los seres humanos somos criaturas de hábitos, y la familia de origen es el lugar donde aprendimos las bases de cómo ser padres, parejas y miembros de un hogar.</p><p>Sin embargo, aquí está la buena noticia: también podemos elegir qué parte de ese legado queremos conservar y qué parte queremos cambiar. Este proceso, aunque desafiante, es una oportunidad para crecer y construir una familia que refleje tus propios valores, no solo los que heredaste.</p><h3><strong>Romper patrones no siempre es fácil (pero es posible)</strong></h3><p>Si creciste en una familia donde había mucho amor, pero también conflictos, quizá te preguntes: <i>¿estoy condenado a repetir lo mismo?</i> La respuesta es no. Romper patrones familiares es completamente posible, pero requiere trabajo consciente y, a veces, un poco de ayuda (¡hola, terapia!).</p><p>El primer paso es reconocer esos patrones. Tal vez te des cuenta de que tienes una tendencia a evitar los conflictos porque así era en tu casa. O tal vez notas que repites ciertos gestos o actitudes que no te hacen sentir bien.</p><p>El segundo paso es reflexionar: ¿De dónde viene esto? ¿Qué aprendí sobre el amor, el respeto, los roles de género o la comunicación en mi familia de origen?</p><p>Y el tercer paso es elegir: ¿quiero mantener esto o prefiero construir algo diferente?</p><h3><strong>Un toque de humor: ¿Y si somos más parecidos a nuestros padres de lo que pensamos?</strong></h3><p>A veces, cuando discutimos con nuestra pareja, podemos escuchar a nuestros padres hablando a través de nosotros. Es ese momento en el que dices: <i>“¡No puedo creer que acabo de decir lo mismo que decía mamá/papá!”</i>.</p><p>Pero no te preocupes, esto no significa que te hayas convertido automáticamente en una réplica de ellos. Significa que tienes la oportunidad de reescribir el guion. En lugar de ver esos momentos como fracasos, míralos como recordatorios de que tienes el poder de hacer las cosas de una manera diferente.</p><h3><strong>La terapia como espacio para entender y crecer</strong></h3><p>Aquí es donde la terapia sistémica puede ser un aliado increíble. Este enfoque nos ayuda a mirar el “sistema” completo de nuestras relaciones familiares, tanto pasadas como presentes. En lugar de centrarnos solo en los síntomas (como una discusión constante con tu pareja), nos invita a explorar las dinámicas y los patrones que podrían estar detrás.</p><p>En palabras simples, es como mirar un mapa para entender por qué seguimos tomando ciertas rutas, aunque sepamos que hay caminos más cortos.</p><p>La terapia no se trata de culpar a nuestros padres o abuelos, sino de entender su influencia y cómo podemos tomar lo mejor de ese legado mientras dejamos atrás lo que ya no nos sirve.</p><h3><strong>Entonces, ¿cómo podemos construir algo diferente?</strong></h3><ol><li><strong>Reconociendo nuestras raíces:</strong> Acepta que tu familia de origen tuvo un papel importante en tu vida, pero no define tu futuro.</li><li><strong>Hablando con tu pareja:</strong> Comparte tus aprendizajes familiares y escucha los de tu pareja. Esto puede abrir un espacio para construir algo único entre ambos.</li><li><strong>Redefiniendo el amor:</strong> Reflexiona sobre lo que significa para ti una relación sana y cómo puedes crearla.</li></ol><h3><strong>Cerrando con una reflexión</strong></h3><p>La familia de origen es como la semilla de un árbol. Nos da la base para crecer, pero con el tiempo, nosotros elegimos qué tipo de ramas queremos desarrollar. No estamos condenados a repetir lo que vivimos, pero entender nuestras raíces nos ayuda a crecer con más fuerza y claridad.</p><p>Y ahora, te dejo con esta pregunta:<br><strong>Si pudieras cambiar una cosa que aprendiste de tu familia de origen para construir una mejor relación de pareja o familia, ¿qué sería?</strong></p><p>En <strong>Terappio</strong>, creemos que entender nuestras raíces es el primer paso para construir relaciones más sanas y felices. ¿Te animas a explorar tu historia?</p><p>&nbsp;</p><p>Irene Candelas</p><p>Psicóloga Sistémica M-19762</p>

POR QUÉ TODOS (¡SÍ, TODOS!) NOS BENEFICIARÍAMOS DE IR A TERAPIA PSICOLÓGICA
Irene C.
21.01.2025
POR QUÉ TODOS (¡SÍ, TODOS!) NOS BENEFICIARÍAMOS DE IR A TERAPIA PSICOLÓGICA

<p><strong>Introducción</strong></p><p>Si estás leyendo esto, puede que alguna vez hayas pensado:<i> “¿De verdad necesito terapia? ¡Si estoy bien!”</i> Spoiler: sí, la necesitas. Bueno, tal vez no la necesites urgentemente, pero seguro que te vendría bien. ¿Por qué? Porque todos, absolutamente todos, cargamos con una mochila invisible llena de emociones, experiencias, pensamientos y hasta traumas que a veces no sabemos cómo acomodar. Y no, no vale eso de <i>“yo me desahogo con mis amigos”</i>. ¿Por qué no? Pues porque tus amigos no son terapeutas, a menos que lo sean (y si lo son, por favor, eso nunca sale bien, no serían objetivos y abusarías de su amistad).</p><p>Pero bueno, antes de que empieces a pensar que esto es una venta forzada de terapia (prometo que no lo es), acompáñame en esta reflexión sobre por qué cualquier ser humano –y hasta los psicólogos– puede encontrar un gran aliado en la terapia.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Porque todos somos un poquito raros (y está bien)</strong></p><p>Vamos a empezar con una verdad sencilla: todos somos un poco raros. En serio. Tal vez tú eres de los que revisas cinco veces si apagaste el gas antes de salir, o de los que se sienten culpables por decir “no” aunque realmente no puedas o no quieras ayudar. A lo mejor, eres el alma de la fiesta, pero en el fondo te aterra que la gente te juzgue...</p><p>Y aquí es donde entra la magia de la terapia: no es para que dejes de ser tú, sino para que entiendas por qué eres como eres y aprendas a aceptarlo. Porque sí, estar un poco loco es parte de ser humano.</p><p>Además, la terapia no se trata de “arreglar” algo que está “roto”. Muchas veces, se trata de descubrir cosas sobre ti mismo que ni sabías que estaban ahí. Es como limpiar un armario: no porque esté sucio, sino porque de vez en cuando necesitas reorganizarlo para encontrar lo que realmente necesitas y sacar lo que ya no te sirve.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Porque los psicólogos también tienen emociones (sí, ellos también lloran)</strong></p><p>Déjame decirte algo que tal vez no sabías: incluso los psicólogos vamos a terapia. ¿Por qué? Porque ser terapeuta no te convierte en un robot sin sentimientos o en un super héroe o super heroína que todo lo puede y todo lo sabe, ¡que va!. Nosotros también tenemos días malos, problemas familiares, dudas existenciales y todo lo que acompaña al paquete de ser humano.</p><p>De hecho, uno de los mayores secretos de los buenos psicólogos es que reconocemos la importancia de trabajar en su propia salud mental para poder acompañar a otros. Es como esa regla de los aviones: primero ponte tú la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a los demás. Así que, si los psicólogos, que sabemos mucho sobre emociones, creemos en la terapia, ¿por qué tu no deberías hacerlo también?</p><p><strong>Porque no siempre puedes manejar todo solo (y no deberías tener que hacerlo)</strong></p><p>¿Recuerdas cuando eras pequeño y alguien te ayudaba a abrir ese frasco imposible de mermelada? Bueno, la terapia es un poco como eso. No significa que seas débil porque no puedes abrir el frasco tú solo; significa que eres lo suficientemente sabio como para pedir ayuda.</p><p>La vida no viene con manual de instrucciones, y a veces las cosas se complican. Puede ser el estrés del trabajo, una ruptura, una pérdida, o simplemente sentir que estás atrapado en una rutina. Sea lo que sea, la terapia es ese espacio donde puedes soltar todo sin miedo a ser juzgado.</p><p>Y ojo, no siempre tienes que llegar a terapia con un problema gigante. Muchas veces, ir a terapia es como llevar tu coche al taller para una puesta a punto. No esperas a que el motor explote, ¿verdad?</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Porque la salud mental es tan importante como la física</strong></p><p>Vivimos en una sociedad donde ir al médico por un resfriado es algo normal, pero pedir ayuda para nuestra mente a veces sigue siendo un tabú. ¿Por qué? Si cuidamos nuestro cuerpo, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestra mente?</p><p>Ir a terapia no es un lujo, ni una señal de debilidad. Es una inversión en ti mismo, en tu bienestar, en tu capacidad para disfrutar la vida. Es como ir al gimnasio, pero en lugar de levantar pesas, aprendes a manejar tus pensamientos, tus emociones y tus relaciones.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Porque ser escuchado cambia todo</strong></p><p>¿Alguna vez has sentido que nadie realmente te escucha? No hablo de esos “ajá” que a veces nos dicen mientras revisan el teléfono móvil, sino de ser realmente escuchado, con atención, sin interrupciones, sin juicios.</p><p>Eso es lo que hace un terapeuta. Es como tener un espejo humano que no solo refleja lo que dices, sino que te ayuda a ver las cosas desde otra perspectiva. Y no, no te va a dar las respuestas mágicas a todos tus problemas, pero te hará las preguntas correctas para que encuentres esas respuestas por ti mismo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Porque el mundo sería un lugar mejor si todos fuéramos a terapia</strong></p><p>Imagínate un mundo donde la gente aprenda a gestionar su enfado en lugar de explotar, donde las personas puedan hablar de sus diferencias sin lastimarse, y donde todos tengan herramientas para manejar y afrontar sus emociones. ¿No sería increíble?</p><p>Ir a terapia no solo te beneficia a ti; también beneficia a los que te rodean. Cuando tú estás bien, puedes ser una mejor pareja, amigo, madre, padre, hijo, compañero de trabajo... en fin, puedes ser una mejor versión de ti mismo.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Un toque de humor para cerrar (pero en serio, piénsalo)</strong></p><p>Si sigues pensando que la terapia no es para ti, déjame preguntarte esto: ¿alguna vez has tenido una conversación con tu perro, tu almohada o el techo de tu cuarto? Si la respuesta es sí, ¡felicidades! Ya tienes experiencia en desahogarte. Ahora imagina hacerlo con alguien que puede responder y ayudarte a entender por qué sientes lo que sientes.</p><p>&nbsp;</p><p><strong>Entonces, ¿por qué no intentarlo?</strong></p><p>La terapia no es solo para momentos de crisis. Es para conocerte mejor, para crecer, para sanar y, sobre todo, para vivir una vida más plena y consciente. Así que, ¿qué estás esperando?</p><p>Y ahora, te dejo con una pregunta para reflexionar:<br><strong>¿Qué pasaría si dedicáramos tanto tiempo a cuidar nuestra mente como lo hacemos con nuestras redes sociales?</strong></p><p>Te invito a pensar en ello. Y si decides dar el paso, recuerda que siempre hay un terapeuta dispuesto a escucharte (¡y no, no necesitas esperar a que tu vida se convierta en un drama de telenovela para hacerlo!).</p><p>&nbsp;</p><p>En Terappio creemos que la terapia es para todos, porque todos merecemos ser escuchados, comprendidos y apoyados. ¿Te animas?</p><p>&nbsp;</p><p>Irene Candelas</p><p>Psicóloga M-19762</p>

Preguntas y respuestas

¿No sabes cómo elegir a un psicólogo? 🕵️‍♀️

Pueden ayudar los siguientes aspectos:
- Foto y videopresentación. Ayudan a tener una primera impresión.
- Temas con los que trabaja/no trabaja el psicólogo y su formación. Para entender de antemano si tiene experiencia en tus temas.
- Formato de trabajo. Online u offline, ciudad, barrio, calendario: todo para tu comodidad.
- Costo. ¿Te sentirás cómodo financieramente?
- Sensaciones. Escucha tu reacción interna al perfil: simpatía, confianza, curiosidad, tu intuición; eso también es un criterio importante.
Todos los psicólogos y psicoterapeutas en terappio están verificados y tienen la formación adecuada. Aquí hay profesionales en quienes puedes confiar.

¿Cómo y cuándo se realiza el pago?

Pagas las sesiones directamente al psicólogo, sin nuestra intermediación, pagos adicionales ni comisiones. Aconsejamos a los psicólogos solicitar un 50% de anticipo para las sesiones presenciales y un 100% de anticipo para las sesiones online. Esto es necesario para garantizar el pago por parte del cliente. Sin embargo, algunos psicólogos pueden aceptar el pago después de la sesión. El pago se realiza de la manera que sea más conveniente para ambos. Podrán discutir esto y otras preguntas directamente en el chat.

¿Puedo obtener un reembolso?

Recomendamos que discuta este asunto con su psicólogo. Los psicólogos tienen su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. La opción más común es la posibilidad de recibir un reembolso o reprogramar la sesión sin costo adicional, siempre que haya notificado los cambios al menos 24 horas antes de la sesión. Si la sesión ya se realizó o notificó la cancelación con menos de 24 horas de antelación, normalmente no se realiza el reembolso. Esta es una práctica estándar en el sector, que le da al psicólogo suficiente tiempo para ajustar su agenda y, posiblemente, ofrecer ese horario a otro cliente que lo necesite.

He dejado una solicitud. ¿Cuándo me escribirán?

Si dejaste tu solicitud entre las 9:00 y las 21:00, uno de nuestros gestores creará un chat conjunto para ti con un psicólogo en el mensajero que prefieras en un plazo de 5 minutos. Si dejaste tu solicitud después de las 21:00, el chat se creará a la mañana siguiente. Aconsejamos a los psicólogos que se pongan en contacto contigo en un plazo de 2 horas, pero a veces pueden producirse retrasos por su parte (¡su agenda puede estar bastante ocupada!).

¿Se puede cancelar o reprogramar la sesión?

Sí, en la mayoría de los casos puedes cancelar o reprogramar la sesión. Cada psicólogo tiene su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. Te recomendamos hablarlo personalmente.