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Roberto  Lira

Roberto L.

  • Psicoterapeuta

Experiencia: 

24 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

2

Solicitó: 

Administración

Distrito: 

Anzures

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Militar
Menores de 16 años
¿En qué puedo ayudar?

Relaciones de pareja, ansiedad, depresión, adicciones, dolor crónico, duelos, desarrollo personal, estrés, autoestima.

Acepto aquí

Dirección Privada 37 A Oriente

Distrito Anzures

Enfoques y métodos en los que trabajo:

Saludos, soy Roberto Lira. Como terapeuta humanista y cognitivo-conductual, me dedico a apoyar tanto a personas individualmente como a parejas en la construcción de relaciones más sólidas y satisfactorias. Mi enfoque se centra en identificar y transformar patrones que limitan el bienestar relacional, empoderándote para crear vínculos sanos y duraderos.

Como terapeuta humanista y cognitivo-conductual, mis servicios inician con un contacto preliminar para evaluar la necesidad. Las sesiones formales, de 50-60 min, son semanales al principio y luego se ajustan. Mi enfoque integra la empatía humanista con técnicas cognitivo-conductuales para identificar patrones, fortalecer recursos y fomentar el autodescubrimiento. Ofrezco modalidades presencial y online, siempre enfocadas en objetivos claros. Mi meta es acompañar a individuos y parejas a construir relaciones más sanas y plenas."

Este es un camino hacia el crecimiento personal que te permitirá explorar y comprender tanto tus fortalezas como aquellas áreas que necesitan atención. A través de la terapia, fortalecerás tus recursos internos y facilitarás un profundo autodescubrimiento, lo cual impactará positivamente en tus relaciones familiares, laborales y personales, permitiéndote construir vínculos más sanos y satisfactorios.

Reconoce tu fuerza, reconecta tu mundo.

Licenciado en psicología, maestro en psicoterapia humanista, manejo de estrés, coaching de vida, formación en sexualidad, diplomado de terapia cognitivo conductual.

Maestría
Secretaría de Educación Pública
1 de Junio del 2010

Sexualidad Oriental por el Instituto Gestalt de Grenoble Francia, Terapia Humanista por el Instituto Universitario Carls Roger, paliengenesis, hipnosis Ericksoniana.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos
Derechos Humanos desde la Perspectiva de Género
21 de octubre de 2022, Número de horas - 140
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Artículos del psicólogo
9
Amor-Odio: Navegando la Compleja Dinámica de las Relaciones Ambivalentes
Roberto L.
01.07.2025
Amor-Odio: Navegando la Compleja Dinámica de las Relaciones Ambivalentes

<p>La expresión "amor-odio" describe una de las experiencias emocionales más desconcertantes y agotadoras en las relaciones humanas. Se refiere a un tipo de vínculo donde sentimientos intensos de afecto, pasión y apego coexisten y se alternan con periodos de profunda frustración, ira, resentimiento e incluso aversión. Esta montaña rusa emocional puede manifestarse en relaciones de pareja, familiares, de amistad o incluso laborales, dejando a las personas inmersas en un ciclo perpetuo de atracción y rechazo, anhelo y dolor.</p><p>Como terapeuta humanista y cognitivo-conductual, mi propósito es iluminar las complejidades de estas dinámicas, ayudándote a comprender por qué te puedes sentir atrapado y ofreciéndote vías para recuperar tu equilibrio emocional y construir relaciones más sanas y estables.</p><p><strong>Las Raíces de la Ambivalencia: ¿Por Qué Amamos y Odiamos a la Vez?</strong></p><p>La coexistencia de sentimientos tan opuestos no es un capricho, sino el resultado de patrones psicológicos profundos:</p><p><strong>Orígenes en el Apego Inseguro:</strong> Muchas veces, la semilla de las relaciones amor-odio se planta en la infancia. Patrones de apego inconsistentes (donde el cuidador a veces es receptivo y otras veces distante o punitivo) pueden generar una ambivalencia interna. De adultos, podemos buscar relaciones que reproduzcan esa familiaridad, aunque sean inestables, anhelando la cercanía pero temiendo el abandono o el daño.</p><p><strong>Proyección y Conflicto Interno:</strong> A veces, lo que "odiamos" en el otro son aspectos de nosotros mismos que no aceptamos o que nos resultan amenazantes. La relación se convierte en un espejo de nuestros propios conflictos internos, proyectando la culpa o la frustración en la otra persona.</p><p><strong>Dinámicas de Poder y Control:</strong> Las relaciones amor-odio a menudo están marcadas por una lucha de poder. Uno o ambos intentan controlar al otro, lo que genera resistencia, resentimiento y ciclos de manipulación. Los momentos de "amor" pueden ser pausas en esta lucha, o tácticas para mantener al otro cerca.</p><p><strong>Vínculo Traumático (Trauma Bonding):</strong> En relaciones con ciclos de abuso emocional, verbal o físico, seguidos de periodos de calma y arrepentimiento o muestras de afecto, se puede desarrollar un vínculo traumático. La persona dañada se apega más a su agresor debido a la liberación de químicos cerebrales asociados al alivio y la esperanza después de la tensión, confundiendo el alivio con amor.</p><p><strong>Necesidades Insatisfechas vs. Expectativas:</strong> Cuando una relación no satisface consistentemente nuestras necesidades emocionales, pero la esperanza de que lo haga persiste, se genera frustración. Amamos el potencial o los buenos momentos, pero odiamos la realidad de lo que falta o el dolor que se nos causa.</p><p><strong>Falta de Límites Claros:</strong> La incapacidad o el miedo a establecer límites firmes permiten que se repitan comportamientos dañinos, lo que alimenta el ciclo de resentimiento, incluso cuando el afecto sigue presente.</p><p><strong>El Alto Costo de la Ambivalencia: Impacto en tu Bienestar</strong></p><p>Vivir en una relación amor-odio es emocionalmente agotador y puede tener graves consecuencias:</p><p><strong>Inestabilidad Emocional:</strong> Una constante montaña rusa de emociones que puede llevar al agotamiento mental y físico, ansiedad y depresión.</p><p><strong>Erosión de la Autoestima:</strong> La confusión y la invalidación constantes pueden hacer que dudes de ti mismo, de tus percepciones y de tu valor.</p><p><strong>Aislamiento Social:</strong> La energía consumida en esta dinámica a menudo te aleja de otras amistades y actividades que podrían nutrirte.</p><p><strong>Ciclos Repetitivos:</strong> Sin intervención, es muy difícil romper el patrón, lo que lleva a un sufrimiento prolongado.</p><p><strong>Impacto en la Salud Mental:</strong> Aumenta el riesgo de trastornos de ansiedad, depresión, y somatizaciones.</p><p><strong>Estrategias para Comprender y Sanar (Humanista y Cognitivo-Conductual):</strong></p><p>El camino para transformar una relación amor-odio (o para liberarte de ella) requiere autoconciencia y acción:</p><p><strong>Reconoce y Valida la Dinámica:</strong> El primer paso es la honestidad. Nombra lo que sucede. Permítete sentir la complejidad de tus emociones sin juzgarte por ello. Reconoce que esta dinámica te está dañando.</p><p><strong>Cultiva el Autoconocimiento y la Autoestima (Enfoque Humanista):</strong></p><p>Explora tus propias necesidades, miedos y heridas pasadas que te hacen vulnerable a este tipo de relación.</p><p>Reconecta con tu valor intrínseco: mereces una relación donde te sientas respetado, seguro y amado plenamente, sin el costo del dolor constante.</p><p>Practica la autocompasión por el sufrimiento que has experimentado.</p><p><strong>Identifica Pensamientos y Patrones (Enfoque Cognitivo-Conductual):</strong></p><p>Analiza los pensamientos que te mantienen atrapado: "él/ella cambiará", "no puedo vivir sin esta persona", "los buenos momentos compensan los malos". Cuestiónalos, busca evidencia en la realidad y reestructura esas creencias.</p><p>Observa los comportamientos tuyos y del otro que perpetúan el ciclo. ¿Cómo reaccionas cuando el daño ocurre?</p><p><strong>Establece Límites Claros y Firmes:</strong> Define qué comportamientos son aceptables y cuáles no. Comunica estos límites de manera asertiva y mantente firme, incluso si esto genera conflicto inicial. Esto es fundamental para tu protección.</p><p><strong>Mejora la Comunicación (si aplica):</strong> Si ambas partes están dispuestas a trabajar en la relación (y no hay un patrón de abuso severo), aprender a comunicarse de manera abierta, honesta y respetuosa es esencial. Esto implica expresar necesidades, escuchar activamente y negociar soluciones.</p><p><strong>Fomenta la Independencia Emocional:</strong> Cultiva tus propios intereses, redes de apoyo y actividades fuera de la relación. Reducir la dependencia del otro fortalece tu autonomía y te da perspectiva.</p><p><strong>Evalúa la Salud de la Relación:</strong> Llega un punto donde debes preguntarte: ¿Es esta relación sostenible y saludable? ¿Es posible un cambio real y duradero, o la dinámica de amor-odio es intrínseca a ella?</p><p><strong>Busca Apoyo Profesional:</strong></p><p>Navegar las complejidades de una relación amor-odio es extremadamente difícil en solitario. Un terapeuta individual puede ofrecerte un espacio seguro para:</p><p>Desarrollar tu autoestima y autonomía.</p><p>Identificar tus propios patrones y heridas.</p><p>Aprender herramientas para establecer límites y regular tus emociones.</p><p>Clarificar si la relación puede sanar o si la mejor opción es alejarte.</p><p>Si ambos miembros de la pareja están dispuestos a comprometerse con un cambio profundo y la relación no implica abuso severo, la terapia de pareja puede ayudar a desmantelar la dinámica y construir un vínculo más saludable.</p><p>El amor no debería ser una fuente constante de dolor. Mereces una relación que te aporte paz, seguridad y alegría. Reconocer la dinámica amor-odio es el primer paso para liberar tu corazón y tu mente hacia un bienestar duradero.</p>

Sé que Me Hace Daño, Pero lo Amo: Navegando la Paradoja de las Relaciones Dolorosas
Roberto L.
01.07.2025
Sé que Me Hace Daño, Pero lo Amo: Navegando la Paradoja de las Relaciones Dolorosas

<p>La frase "sé que me hace daño, pero lo amo" encierra una de las paradojas más dolorosas y complejas de la experiencia humana. Es una realidad que muchas personas enfrentan: permanecer en una relación donde el sufrimiento, la invalidación o el abuso emocional, verbal, e incluso físico, coexisten con un profundo afecto, apego o la creencia de un vínculo inquebrantable. Esta situación, lejos de ser una señal de debilidad, es el reflejo de intrincadas dinámicas psicológicas que merecen ser comprendidas y abordadas con compasión y determinación.</p><p>Como terapeuta humanista y cognitivo-conductual, mi propósito es acompañarte a desentrañar esta madeja, priorizando tu bienestar y ofreciéndote herramientas para construir relaciones más sanas, ya sea con esa persona, o contigo mismo fuera de ella.</p><p><strong>¿Por Qué Permanecemos? Desentrañando la Trampa Emocional</strong></p><p>La decisión de permanecer en una relación dañina rara vez es simple o racional. Está arraigada en múltiples factores:</p><p><strong>El Vínculo Traumático y el Refuerzo Intermitente:</strong> En relaciones donde hay maltrato, a menudo se alterna el daño con periodos de calma, arrepentimiento o incluso de afecto intenso. Estos momentos positivos esporádicos actúan como un potente "refuerzo intermitente", generando esperanza y apego, haciendo que la persona se aferre a la idea de que "la relación mejorará" o "es solo una mala racha". Este ciclo es increíblemente adictivo y difícil de romper.</p><p><strong>Baja Autoestima y Autoconcepto:</strong> Cuando nuestra valía personal ha sido erosionada por críticas constantes, manipulación o abuso, podemos llegar a creer que no merecemos algo mejor, que somos responsables del comportamiento del otro, o que nadie más nos amará. La relación se convierte, paradójicamente, en una fuente de identidad, por dolorosa que sea.</p><p><strong>Miedo al Abandono ya la Soledad:</strong> La idea de quedarse solo puede ser aterradora, a menudo más que el dolor conocido de la relación actual. Este miedo, a veces arraigado en experiencias tempranas de abandono, nos paraliza y nos mantiene aferrados a lo que sea familiar, incluso si es perjudicial.</p><p><strong>Historia Compartida e Inversión:</strong> Los años de vida juntos, los recuerdos, los hijos, los bienes compartidos... todo esto representa una inversión significativa que se siente difícil de "perder". La idea de rehacer la vida desde cero puede ser abrumadora.</p><p><strong>La Esperanza de Cambio y el "Salvador":</strong> Frecuentemente, se mantiene la creencia de que "mi amor lo/la cambiará" o que la otra persona tiene un "buen fondo" que solo necesita ser rescatado. Esta visión, aunque noble, ignora la responsabilidad individual del cambio y puede llevar a un ciclo interminable de engaño.</p><p><strong>Patrones Repetitivos del Pasado:</strong> A veces, inconscientemente, replicamos dinámicas relacionales aprendidas en la infancia o adolescencia. Si crecimos en un entorno donde el amor estaba ligado al sufrimiento o la inestabilidad, es posible que busquemos o toleremos patrones similares en la adultez.</p><p><strong>Reconociendo la Realidad y Priorizando tu Bienestar (Enfoque Humanista):</strong></p><p>El camino hacia la sanación comienza con la honestidad radical contigo mismo:</p><p><strong>Valida tu Dolor:</strong> Permítete sentir el sufrimiento, la frustración o la tristeza sin minimizarlos ni justificarlos. Reconocer tu dolor es el primer paso para atenderlo.</p><p><strong>Conecta con tu Autovalor:</strong> Recuerda que eres digno de respeto, de un amor sano y de bienestar, independientemente de la situación actual. Tu valor intrínseco no está ligado al comportamiento de otra persona.</p><p><strong>Identifica tus Necesidades Esenciales:</strong> ¿Qué necesitas para sentirte seguro, amado, respetado y feliz en una relación? ¿Están cubiertas estas necesidades? ¿Qué precio estás pagando por permanecer?</p><p><strong>Rompe con la Negación y la Racionalización:</strong> Deja de justificar el daño o de minimizarlo. Míralo por lo que es.</p><p><strong>Estrategias para la Acción y el Cambio (Enfoque Cognitivo-Conductual):</strong></p><p>Una vez que haya logrado esta autocomprensión, es tiempo de tomar acciones concretas:</p><p><strong>Identifica Patrones de Interacción Disfuncionales:</strong> ¿Qué disparadores provocan el daño? ¿Cómo reaccionas tú? ¿Qué pensamientos automáticos tienes antes, durante y después de estas interacciones? Esta conciencia te dará poder para romper el ciclo.</p><p><strong>Cuestiona Creencias Limitantes:</strong> Desafía pensamientos como "no puedo vivir sin él/ella", "es mi culpa", "nunca encontraré a nadie más". ¿Son estas verdades absolutas o miedos aprendidos? Busca evidencia que los contradiga y construya pensamientos alternativos más realistas y empoderadores.</p><p><strong>Establece Límites Claros y Firmes:</strong> Define qué es aceptable y qué no lo es para ti. Comunicado de manera asertiva y consistente. Prepárate para las reacciones del otro y mantente firme en tus límites. Esto es crucial para protegerte.</p><p><strong>Fomenta tu Independencia Emocional y de Comportamiento:</strong> Cultiva tus propios intereses, amistades y actividades fuera de la relación. Reconstruye tu vida individual para reducir la dependencia emocional del otro. Esto fortalecerá tu autoestima y te mostrará que puedes funcionar y encontrar alegría por ti mismo.</p><p><strong>Desarrolla un Plan de Seguridad (si hay abuso):</strong> En situaciones de abuso físico o psicológico severo, tu seguridad es la prioridad. Busca ayuda profesional especializado para elaborar un plan de seguridad que te proteja y te permita salir de la situación de riesgo.</p><p><strong>Busca Apoyo Profesional:</strong> La terapia individual puede ser fundamental. Un terapeuta puede proporcionarte un espacio seguro para procesar las emociones, fortalecer tu autoestima, desarrollar herramientas de afrontamiento y ayudarte a tomar decisiones informadas sobre el futuro de la relación. En algunos casos, si la pareja está comprometida y la dinámica no es abusiva, la terapia de pareja podría ayudar a reestructurar la relación.</p><p><strong>El Camino Hacia la Liberación: ¿Quedarse o Marcharse?</strong></p><p>Esta es una de las decisiones más difíciles y personales. A veces, con un trabajo individual profundo, el establecimiento de límites y, si la otra persona también está dispuesta a cambiar, una relación puede transformarse en algo más saludable. Sin embargo, en muchas ocasiones, la sanación plena y la recuperación del bienestar solo son posibles alejándose de la fuente del daño. Este proceso de separación, aunque doloroso, puede ser el acto más profundo de amor propio.</p><p>Amar no debería doler constantemente. Mereces una relación que te once, que te respeta y que fomenta tu crecimiento. Reconocer que te hacen daño es el primer paso; el siguiente es darte permiso para buscar y construir la relación, sea con quien sea, que verdaderamente te haga sentir pleno y seguro.</p>

Sanando las Heridas del Pasado: Un Camino Hacia la Liberación y el Bienestar
Roberto L.
01.07.2025
Sanando las Heridas del Pasado: Un Camino Hacia la Liberación y el Bienestar

<p>Todos, en algún momento de nuestras vidas, cargamos con el peso de experiencias pasadas que dejaron una huella. Pueden ser traumas significativos, pérdidas profundas, rechazos dolorosos, críticas constantes, abandonos o situaciones de injusticia. Estas experiencias, si no se procesan adecuadamente, se convierten en "heridas del pasado" que no solo duelen, sino que también influencian nuestro presente, afectando nuestras emociones, nuestras relaciones, nuestras decisiones y nuestra percepción de nosotros mismos y del mundo.</p><p>Estas heridas pueden manifestarse como miedos irracionales, inseguridades, baja autoestima, dificultades para confiar, patrones de relación repetitivos y disfuncionales, o una constante sensación de culpa o vergüenza. La buena noticia es que, aunque el pasado no se puede cambiar, la forma en que nos relacionamos con él y su impacto en nuestra vida actual sí. Sanar estas heridas es un acto profundo de autocompasión y liberación.</p><p><strong>1. Entendiendo la Naturaleza de las Heridas del Pasado</strong></p><p>Una herida del pasado es una experiencia dolorosa que no se ha integrado, que sigue "abierta" en nuestro sistema emocional y psicológico. Opera desde la sombra, dictando reacciones, pensamientos y comportamientos sin que seamos plenamente conscientes de ello. Es como tener una brújula interna descalibrada que nos guía hacia los mismos errores o nos impide avanzar por el miedo a repetir el dolor. Reconocer su existencia y su influencia es el primer paso vital.</p><p><strong>2. Principios de Sanación desde una Perspectiva Humanista</strong></p><p>El enfoque humanista nos invita a mirar hacia adentro, reconociendo nuestro valor intrínseco y nuestra capacidad de resiliencia.</p><p><strong>Aceptación Radical del Dolor:</strong> El dolor de la herida es real y válido. Intentar ignorarlo, minimizarlo o negarlo solo lo mantiene latente. La aceptación no es resignación, sino un acto de reconocer lo que fue, sentir la emoción asociada (tristeza, ira, miedo) sin juicio. Permítete llorar, gritar o simplemente estar con esa sensación. Es el primer paso para que la herida empiece a cicatrizar.</p><p><strong>Autocompasión:</strong> Trátate a ti mismo con la misma amabilidad, comprensión y apoyo que le ofrecerías a un ser querido que está sufriendo. Reconoce que hiciste lo mejor que pudiste con los recursos que tenías en ese momento. No te culpes por lo que te pasó ni por cómo reaccionaste.</p><p><strong>Reconexión con tu Ser Auténtico:</strong> Las heridas a menudo nos obligan a construir defensas o máscaras que nos alejan de quienes realmente somos. Sanar es un proceso de desaprender esas adaptaciones y reconectar con tu esencia, con tus verdaderos deseos y con la fortaleza que siempre ha residido en ti.</p><p><strong>Descubrimiento del Potencial de Resiliencia:</strong> Cada herida superada te deja con cicatrices que son símbolos de tu capacidad para sanar y adaptarte. El proceso de curación revela una fuerza y una sabiduría que no sabías que poseías.</p><p><strong>3. Estrategias de Sanación desde una Perspectiva Cognitivo-Conductual</strong></p><p>Una vez que hemos validado y aceptado el dolor, las herramientas cognitivo-conductuales nos proporcionan estrategias concretas para cambiar los patrones que perpetúan la herida:</p><p><strong>Identificación y Reestructuración de Creencias Limitantes:</strong> Las experiencias dolorosas a menudo generan creencias negativas sobre nosotros mismos, los demás o el mundo (ej., "No soy digno de amor", "Nadie es de fiar", "El mundo es peligroso"). Identifica estos pensamientos automáticos y cuestionalos. ¿Hay evidencia que los contradiga? ¿Qué pensaría una persona objetiva? ¿Qué creencia alternativa sería más útil y realista?</p><p><strong>Establecimiento de Límites Saludables:</strong> Para evitar que las viejas heridas se reabran o que se formen nuevas, es crucial aprender a establecer límites claros en tus relaciones. Esto implica comunicar asertivamente tus necesidades y lo que estás dispuesto a aceptar o no, protegiendo tu espacio emocional y tu energía.</p><p><strong>Manejo de Emociones Desagradables:</strong> Cuando las heridas del pasado se activan, pueden surgir emociones intensas (ansiedad, tristeza, ira). Aprende y practica técnicas de regulación emocional como la respiración diafragmática, mindfulness, o la visualización. Estas herramientas te permiten observar la emoción sin ser arrastrado por ella.</p><p><strong>Acción Consciente y Exposición Gradual:</strong> A veces, las heridas del pasado nos llevan a evitar ciertas situaciones o personas. La terapia cognitivo-conductual puede guiarte en una exposición gradual a esas situaciones temidas, reescribiendo la narrativa y creando nuevas experiencias positivas que contradigan tus viejas creencias. Es un proceso de reaprendizaje conductual.</p><p><strong>Cambio de Patrones de Comportamiento:</strong> Si una herida te lleva a patrones destructivos (ej. auto-sabotaje, relaciones tóxicas), trabaja para identificar esos patrones y reemplazarlos con conductas más saludables y funcionales que te acerquen a tus objetivos y bienestar.</p><p><strong>4. El Poder del Perdón y la Red de Apoyo</strong></p><p>El perdón, ya sea hacia uno mismo o hacia otros, no significa olvidar o condonar lo sucedido. Es un acto de liberación personal, de soltar el rencor y el resentimiento que te mantienen anclado al pasado. Es una decisión activa de dejar ir la carga emocional para poder avanzar.</p><p>No tienes que transitar este camino solo. Buscar el apoyo de amigos de confianza, familiares o unirte a grupos de apoyo puede proporcionar una sensación de validación y conexión. Crucialmente, la ayuda de un terapeuta especializado (humanista, cognitivo-conductual o con formación en trauma) puede ofrecerte las herramientas, el espacio seguro y la guía necesaria para procesar profundamente estas heridas, integrar la experiencia y construir una narrativa más sana de tu vida.</p><p>Sanar las heridas del pasado es un viaje valiente hacia el empoderamiento. Es darte permiso para liberarte del dolor que ya no te sirve, para reclamar tu presente y para construir un futuro en el que tus experiencias sean fuentes de fortaleza y sabiduría, no de limitación.</p>

Preguntas y respuestas

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Pueden ayudar los siguientes aspectos:
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- Temas con los que trabaja/no trabaja el psicólogo y su formación. Para entender de antemano si tiene experiencia en tus temas.
- Formato de trabajo. Online u offline, ciudad, barrio, calendario: todo para tu comodidad.
- Costo. ¿Te sentirás cómodo financieramente?
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Recomendamos que discuta este asunto con su psicólogo. Los psicólogos tienen su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. La opción más común es la posibilidad de recibir un reembolso o reprogramar la sesión sin costo adicional, siempre que haya notificado los cambios al menos 24 horas antes de la sesión. Si la sesión ya se realizó o notificó la cancelación con menos de 24 horas de antelación, normalmente no se realiza el reembolso. Esta es una práctica estándar en el sector, que le da al psicólogo suficiente tiempo para ajustar su agenda y, posiblemente, ofrecer ese horario a otro cliente que lo necesite.

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