Buscar a un psicólogo
Valentina Scorzone

Valentina S.

  • Psicólogo

Experiencia: 

7 años

Idioma: 

ES

Certificados: 

1

Solicitó: 

Administración

Distrito: 

Providencia

El psicólogo no está aceptando nuevos clientes en este momento.
¡Seguimos buscando! 😉 Revisa el filtro de búsqueda: allí está justamente tu psicólogo.
Buscar a un psicólogo
  • Consultas
  • Mapa
  • Sobre el psicólogo
  • Educación
  • Reseñas/Recomendaciones 2/0
  • Calendario
  • Artículos 2
¿En qué puedo ayudar?

Pacientes con problemas de atención y concentración

Pacientes adultos con diagnóstico o sospecha de TDAH

Pacientes con altos niveles de ansiedad

Pacientes con depresiones, duelos, pérdida del interés o falta de propósito personal

Personas con dificultades de organización, planificación y productividad

Personas que no saben como partir en el día a día

Personas que estén atravesando una pérdida, ya sea laboral, familiar, amorosa, etc.

Acepto aquí

Dirección Doctor Manuel Barros Borgoño

Distrito Providencia

Enfoques y métodos en los que trabajo:

Cuando empiezo a trabajar con alguien, no llego con una varita mágica ni con un manual universal. Primero, hacemos una primera reunión (o "cafecito terapéutico"). Después, creamos juntos un plan de acción realista, sin recetas mágicas ni presiones imposibles. Finalmente, hago seguimientos para ver avances, ajustar lo necesario y celebrar cada logro, por pequeño que sea. Con este proceso, muchos clientes se sienten más fuertes, claros y acompañados. ¡Y eso es lo más valioso de todo!

Psicóloga Universidad Autónoma de Chile

Especialidad en depresiones y mentalización en ADIPA

Magister en Neurociencias en la Universidad de Oviedo , España

Título Profesional
Universidad Autónoma de Chile
2018

Reseñas y recomendaciones
2/0
avatar

Pamela

Recomienda

23.03.2025

Valentina es una profesional de excelencia. La empatía, contención y capacidad de análisis con el que aborda las situaciones y propone soluciones es muy refrescante, te hace sentir comprendido, valorado y capaz de afrontar las dificultades que se presenten. Ha sido un proceso muy grato y de muchísimo aprendizaje.

avatar

Felipe

Recomienda

23.03.2025

El proceso con Valentina fue súper grato. Tomé consciencia de muchas cosas que me permitieron tener una mejor calidad de vida.

Aquí todavía no hay recomendaciones de colegas.

¡Pero! Este especialista, al igual que todos los demás en terappio.com, ha sido cuidadosamente verificado por nuestro equipo y aceptado en la comunidad 😌

Artículos del psicólogo
2
Cómo nuestras relaciones moldean el cerebro emocional
Valentina S.
10.12.2025
Cómo nuestras relaciones moldean el cerebro emocional

<h3><strong>Tu primer entorno fue un cerebro externo</strong></h3><p>La neurociencia del desarrollo sostiene que el sistema emocional del bebé es “inmaduro” y necesita regularse a través del cuidador. Siegel (2012) lo llama <i>co-regulación</i>: el adulto presta su cerebro para ayudar al niño a calmarse, organizarse y entender qué siente.</p><p>Cuando un bebé llora y alguien lo sostiene, una cascada de neuroquímica cambia: se reducen los niveles de cortisol, se activa el sistema parasimpático y aumenta la sensación de seguridad (Schore, 2019). Ese patrón repetido queda grabado en el sistema límbico como una referencia interna: <i>“cuando estoy mal, puedo volver a un lugar seguro”</i>.</p><p>Pero si el entorno fue impredecible, distante o sobreexigente, el cerebro aprendió otra cosa:<br><i>“cuando estoy mal, debo esconderme, defenderme o apagarme”</i>.</p><p>Bowlby (1988) ya insinuaba esto desde la teoría del apego: <strong>la calidad del vínculo determina la calidad de la regulación emocional futura</strong>. Hoy la neurociencia lo confirma.</p><h3><strong>Las relaciones cambian la arquitectura del cerebro</strong></h3><p>El cerebro no es un ladrillo fijo: es plástico. Cambia según experiencia.<br>Y pocas experiencias son tan potentes como las relaciones humanas.</p><blockquote><p>Estudios muestran que interacciones cálidas, coherentes y disponibles fortalecen redes neuronales asociadas a la calma, la resiliencia y la regulación afectiva (Siegel, 2012; Schore, 2019). En cambio, vínculos caóticos o fríos hiperactivan circuitos de estrés y moldean respuestas defensivas que persisten en la adultez (Teicher &amp; Samson, 2016).</p></blockquote><p>Esto explica por qué:</p><ul><li>Reaccionas <i>antes</i> de pensar.</li><li>Te cuesta confiar aunque quieras.</li><li>Te vuelves hipersensible al rechazo.</li><li>O te cierras emocionalmente sin darte cuenta.</li></ul><p>No es “tu personalidad”. Es tu sistema nervioso contando su historia.</p><h3><strong>El enfoque relacional: el cerebro se forma en el “entre dos”</strong></h3><p>El psicoanálisis relacional coincide con la neurociencia en algo esencial: <strong>lo que somos se organiza en relación con el otro</strong>. Mitchell (1988) planteó que nuestra identidad emerge de patrones vinculares que repetimos una y otra vez. No solo sentimos “desde dentro”: sentimos <i>en respuesta</i> a otros.</p><p>Cuando alguien te grita, no solo escuchas el grito; tu cerebro busca en sus archivos antiguos:<br><i>¿esto es peligroso?, ¿esto ya lo viví?, ¿cómo me protejo?</i></p><p>Cuando alguien te cuida, el cerebro también actualiza sus mapas:<br><i>¿será seguro?, ¿puedo permitirme confiar?, ¿qué hago con esta ternura nueva?</i></p><p>Las relaciones adultas no solo reactivan heridas: también pueden <strong>reorganizar el cerebro hacia mayor seguridad interna</strong> (Schore, 2019).</p><h3><strong>La terapia como experiencia de reorganización emocional</strong></h3><p>Uno de los hallazgos más fascinantes de los últimos 20 años es que la relación terapéutica—cuando es estable, empática y auténtica—puede modificar activamente redes cerebrales involucradas en la regulación emocional (Cozolino, 2017).</p><p>No porque el terapeuta “enseñe técnicas”, sino porque ofrece una experiencia relacional distinta a la que tu cerebro está acostumbrado.</p><p>Cuando el terapeuta sostiene, nombra, regula y repara—en vez de abandonar, invalidar o presionar—el cerebro aprende un nuevo código:</p><p><i>“quizás no necesito defenderme todo el tiempo”</i>.</p><p>Este aprendizaje no es intelectual; es neurobiológico.</p><p>Por eso, como dicen Safran y Muran (2000), <strong>la transformación ocurre en el vínculo</strong>, no solo en el insight.</p><h3><strong>Las relaciones que tienes hoy siguen moldeando tu cerebro</strong></h3><p>Esto es crucial: tu cerebro sigue siendo plástico.<br>Tus vínculos actuales—parejas, amistades, familia, terapeuta—siguen entrenando a tu sistema emocional, para bien o para mal.</p><p>Cada vez que alguien te trata con respeto, paciencia o coherencia, tu cerebro aprende seguridad.<br>Cada vez que alguien te manipula o te humilla, aprende amenaza.</p><p>No es exageración: es neurociencia relacional.</p><p>Y aquí llega la parte esperanzadora:</p><p><strong>Si tu cerebro cambió una vez por experiencias dolorosas, también puede cambiar por experiencias reparadoras.</strong></p><p>No estás condenado/a a tus primeros vínculos.<br>Estás invitado/a a construir otros nuevos.</p><p>&nbsp;</p><h3><strong>REFERENCIAS</strong></h3><p>Bowlby, J. (1988). <i>A secure base: Parent-child attachment and healthy human development</i>. Basic Books.<br>Cozolino, L. (2017). <i>The neuroscience of psychotherapy: Healing the social brain</i> (3rd ed.). W. W. Norton.<br>Mitchell, S. A. (1988). <i>Relational concepts in psychoanalysis: An integration</i>. Harvard University Press.<br>Schore, A. N. (2019). <i>Right brain psychotherapy</i>. W. W. Norton.<br>Siegel, D. J. (2012). <i>The developing mind: How relationships and the brain interact to shape who we are</i> (2nd ed.). Guilford Press.<br>Teicher, M. H., &amp; Samson, J. A. (2016). Annual Research Review: Enduring neurobiological effects of childhood abuse and neglect. <i>Journal of Child Psychology and Psychiatry, 57</i>(3), 241–266.</p><p>&nbsp;</p>

¿Por qué repito los mismos vínculos aunque sé que me hacen mal?
Valentina S.
10.12.2025
¿Por qué repito los mismos vínculos aunque sé que me hacen mal?

<h3><strong>No eliges desde la lógica: eliges desde tu historia relacional</strong></h3><p>La investigación en apego lleva décadas mostrando que las primeras experiencias con cuidadores moldean nuestras expectativas emocionales: qué es el amor, qué pasa cuando necesito algo, cuán seguro es pedir afecto. Estos esquemas tempranos forman “modelos internos de relación” que luego guían—en gran parte sin que lo notemos—nuestras elecciones afectivas adultas (Ainsworth, 1991; Bowlby, 1988).</p><p>Los estudios muestran que quienes desarrollan estilos de apego inseguros suelen involucrarse en relaciones más inestables y emocionalmente demandantes (Smith et al., 2020; Gilbert et al., 2021). No porque “les guste sufrir”, sino porque <strong>la familiaridad emocional tiene un poder inmenso sobre nuestro sistema nervioso</strong>, incluso cuando es dolorosa.</p><p>Por ejemplo:</p><p>Si aprendiste que el cariño aparecía y desaparecía sin aviso, hoy puedes sentirte intensamente atraída/o por personas impredecibles.</p><p>Si en tu infancia te enseñaron que necesitabas “ser poco”, “no molestar”, “ser fuerte”, es probable que busques vínculos donde debas minimizarte otra vez.</p><p>Estas dinámicas se sostienen porque el cuerpo “reconoce” lo que le es familiar, aunque duela. Fonagy y Lorenzini (2013) explican que nuestras respuestas afectivas automáticas se activan antes de que podamos pensarlas. Por eso, una parte de ti <i>ya reaccionó</i> antes de que tu mente consciente diga: “esto no me conviene”.</p><h3><strong>El giro relacional: no se trata solo de ti, sino de la danza que construyes con otros</strong></h3><p>El psicoanálisis relacional, impulsado por autores como Stephen Mitchell, propone que no somos “islas psíquicas”: nuestros patrones se co-crean en interacción con el otro (Mitchell, 1988).<br>No es solo que tú traigas tu historia; <strong>las relaciones actuales reactivan esas historias</strong> y juntos repiten, transforman o reparan viejos guiones.</p><p>Safran y Muran (2000) describen esto como <strong>esquemas relacionales</strong>: expectativas aprendidas que se activan especialmente cuando hay conflicto o vulnerabilidad. Cuando un vínculo toca una herida antigua, responde tu yo adulto… <i>pero también tu yo herido</i>.</p><p>Por eso situaciones pequeñas generan reacciones enormes:</p><ul><li>Un mensaje sin responder activa tu miedo al abandono, no solo tu inquietud del presente.</li><li>Una crítica suave despierta años de sentirte “no suficiente”.</li><li>Un gesto de ternura puede desatar desconfianza si en tu historia lo amoroso siempre tuvo un costo.</li></ul><p>No son “exageraciones”: son <strong>ecos de experiencias pasadas</strong>, como bien plantean estudios sobre memoria implícita interpersonal (Riggs et al., 2007).</p><h3><strong>Repetimos lo que no hemos podido reparar</strong></h3><p>La idea de “compulsión a la repetición”, ya presente en Freud, hoy se entiende desde una mirada más fina: repetimos no solo por hábito, sino porque inconscientemente buscamos recrear un escenario conocido para <i>ver si esta vez el final cambia</i>.</p><p>Pero sin herramientas nuevas, el final suele ser el mismo.</p><p>Sharon Martin (2021) lo explica así: <strong>“repetimos lo que no reparamos”</strong>.<br>Y la investigación actual coincide: las personas tienden a reproducir dinámicas relacionales que, aunque dañinas, mantienen coherencia con sus esquemas internos (PsychCentral, 2018; Smith et al., 2020).</p><p>En otras palabras, <strong>no buscas dolor: buscas sentido</strong>.<br>El problema es que ese sentido está organizado alrededor de heridas que aún no han sido integradas.</p><h3><strong>La terapia relacional: un lugar donde el patrón aparece… y puede transformarse</strong></h3><p>Aquí viene lo crucial: <strong>los patrones no solo se repiten en tus relaciones amorosas, sino también en la relación con tu terapeuta</strong>. Y eso, lejos de ser un problema, es una oportunidad terapéutica enorme.</p><p>La evidencia muestra que trabajar directamente con las rupturas en la alianza terapéutica—esos momentos en que te molestas, te cierras o dudas del terapeuta—predice mejores resultados de tratamiento (Coutinho et al., 2014; Safran &amp; Muran, 2000; Safran &amp; Elvy, 2010).</p><p>¿Por qué?<br>Porque la terapia relacional no observa el patrón desde afuera: <strong>lo vive contigo</strong>. Cuando el terapeuta nombra lo que está ocurriendo entre ustedes (“siento que algo se tensó cuando mencioné esto, ¿te pasó algo conmigo?”), ofrece un nuevo modo de estar en relación. Uno donde el conflicto no rompe, sino que se puede reparar.</p><p>Esa experiencia repetida de reparación crea lo que estudios sobre apego llaman un <strong>apego más seguro adquirido</strong> (Riggs et al., 2007; Fonagy &amp; Lorenzini, 2013).</p><h3><strong>¿Cómo saber si estás atrapado/a en un patrón relacional?</strong></h3><p>Pregúntate:</p><ul><li>¿Mis relaciones terminan siempre de forma parecida?</li><li>¿Siento que ocupo el mismo rol: cuidador/a, evitativo/a, perseguidor/a, autosuficiente?</li><li>¿Mis reacciones son más intensas que la situación real?</li><li>¿Cambio de pareja pero nunca de dinámica?</li></ul><p>Si respondes que sí, quizás no estás eligiendo solo personas; <strong>estás eligiendo historias</strong>.</p><h3><strong>¿Se puede dejar de repetir?</strong></h3><p>Sí. Pero no cambiando solo la conducta: cambiando la experiencia emocional.<br>La evidencia sobre apego adulto muestra que es posible modificar patrones cuando vivimos relaciones estables, confiables y emocionalmente disponibles, incluidas las terapéuticas (Fonagy &amp; Lorenzini, 2013; Riggs et al., 2007).</p><p>Esto implica:</p><ol><li>Nombrar tus guiones automáticos.</li><li>Practicar límites donde antes cedías.</li><li>Permitir cercanía donde antes huías.</li><li>Arriesgarte a ser visto/a sin ponerte armaduras.</li><li>No porque seas débil, sino porque <strong>ya no estás solo/a repitiendo: estás reparando</strong>.</li></ol><p>Si estás leyendo esto y te reconoces, quédate con esto:<br>Tu tendencia a repetir no es un defecto; es una señal de dónde duele.<br>Y todo lo que duele, cuando se mira con otro, <strong>tiene posibilidad de transformarse</strong>.</p><h3><strong>REFERENCIAS&nbsp;</strong></h3><p>Ainsworth, M. (1991). Attachments and other affectional bonds across the life cycle. <i>Attachment Across the Life Cycle</i>, 33–51.</p><p>Bowlby, J. (1988). <i>A secure base: Parent-child attachment and healthy human development</i>. Basic Books.</p><p>Coutinho, J., Mendes, I., Ribeiro, E., Sousa, I., &amp; Safran, J. D. (2014). El desarrollo de la alianza terapéutica y la aparición de rupturas. <i>Clínica y Salud, 25</i>(3), 123–137.</p><p>Fonagy, P., &amp; Lorenzini, N. (2013). Attachment and personality disorders. Manuscript, University College London.</p><p>Gilbert, M. C., Elley-Brown, M., Newcombe, D., &amp; Casey, J. (2021). Exploring how UK adults’ attachment style in romantic relationships is associated with controlling behaviours. <i>BMC Psychology, 9</i>(1), 1–11.</p><p>Mitchell, S. A. (1988). <i>Relational concepts in psychoanalysis: An integration</i>. Harvard University Press.</p><p>PsychCentral. (2018). <i>Why do we repeat the same dysfunctional relationship patterns?</i> PsychCentral.</p><p>Riggs, S. A., Jacobvitz, D., &amp; Hazen, N. (2007). Adult attachment representations, self-esteem, and depression in college students. <i>Development and Psychopathology, 19</i>(1), 263–291.</p><p>Safran, J. D., &amp; Elvy, M. (2010). Tratamiento psicoanalítico relacional breve, enactment y reparación de las rupturas. <i>Clínica e Investigación Relacional, 4</i>(2), 331–348.</p><p>Safran, J. D., &amp; Muran, J. C. (2000). <i>Negotiating the therapeutic alliance: A relational treatment guide</i>. Guilford Press.</p><p>Smith, M., Vanwoerden, S., &amp; Livesley, W. J. (2020). Romantic attachment style and borderline personality pathology: A meta-analysis. <i>Clinical Psychology Review, 80</i>, 101–891.</p><p>Martin, S. (2021). <i>We repeat what we don’t repair: How childhood trauma shows up in adult relationships</i>. Live Well with Sharon Martin.</p>

Preguntas y respuestas

¿No sabes cómo elegir a un psicólogo? 🕵️‍♀️

Pueden ayudar los siguientes aspectos:
- Foto y videopresentación. Ayudan a tener una primera impresión.
- Temas con los que trabaja/no trabaja el psicólogo y su formación. Para entender de antemano si tiene experiencia en tus temas.
- Formato de trabajo. Online u offline, ciudad, barrio, calendario: todo para tu comodidad.
- Costo. ¿Te sentirás cómodo financieramente?
- Sensaciones. Escucha tu reacción interna al perfil: simpatía, confianza, curiosidad, tu intuición; eso también es un criterio importante.
Todos los psicólogos y psicoterapeutas en terappio están verificados y tienen la formación adecuada. Aquí hay profesionales en quienes puedes confiar.

¿Cómo y cuándo se realiza el pago?

Pagas las sesiones directamente al psicólogo, sin nuestra intermediación, pagos adicionales ni comisiones. Aconsejamos a los psicólogos solicitar un 50% de anticipo para las sesiones presenciales y un 100% de anticipo para las sesiones online. Esto es necesario para garantizar el pago por parte del cliente. Sin embargo, algunos psicólogos pueden aceptar el pago después de la sesión. El pago se realiza de la manera que sea más conveniente para ambos. Podrán discutir esto y otras preguntas directamente en el chat.

¿Puedo obtener un reembolso?

Recomendamos que discuta este asunto con su psicólogo. Los psicólogos tienen su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. La opción más común es la posibilidad de recibir un reembolso o reprogramar la sesión sin costo adicional, siempre que haya notificado los cambios al menos 24 horas antes de la sesión. Si la sesión ya se realizó o notificó la cancelación con menos de 24 horas de antelación, normalmente no se realiza el reembolso. Esta es una práctica estándar en el sector, que le da al psicólogo suficiente tiempo para ajustar su agenda y, posiblemente, ofrecer ese horario a otro cliente que lo necesite.

He dejado una solicitud. ¿Cuándo me escribirán?

Si dejaste tu solicitud entre las 9:00 y las 21:00, uno de nuestros gestores creará un chat conjunto para ti con un psicólogo en el mensajero que prefieras en un plazo de 5 minutos. Si dejaste tu solicitud después de las 21:00, el chat se creará a la mañana siguiente. Aconsejamos a los psicólogos que se pongan en contacto contigo en un plazo de 2 horas, pero a veces pueden producirse retrasos por su parte (¡su agenda puede estar bastante ocupada!).

¿Se puede cancelar o reprogramar la sesión?

Sí, en la mayoría de los casos puedes cancelar o reprogramar la sesión. Cada psicólogo tiene su propia política respecto a la cancelación o reprogramación de sesiones. Te recomendamos hablarlo personalmente.